La inflación regresa a valores negativos

La inflación regresa a valores negativos
La inflación anual estimada del Índice de Precios al Consum (IPC) en julio es del -0,3%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este indicador proporciona un avance que, en caso de confirmarse, supondría una disminución de cuatro décimas en su tasa anual, ya que en el mes de junio esta variación  fue del 0,1%. 

Esta reducción se explica, principalmente, por la estabilidad de los precios de los carburantes y lubricantes y los alimentos y bebidas no alcohólicas, frente a las subidas  experimentadas en 2013. También influye en esta evolución la bajada de los precios de la energía eléctrica.

Para María José Landaburu, secretaria general de Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae), “se trata de la tercera tasa negativa de los precios en el último año, si bien las dos anteriores se situaron en el -0,1% y ahora hemos llegado al -0,3%”. Señala que es “un dato que mantiene  los precios en los valores mínimos iniciados  en julio del año pasado, y que se intensificaron en septiembre, en sintonía con una economía que no termina de trasladar a la realidad la incipiente mejor situación que apuntan algunos indicadores macroeconómicos”. 

Para Landaburu, “lo preocupante es que los valores mínimos de los precios sean consecuencia de una demanda que aún se mantiene reducida y, por tanto, de una pérdida de valor económico de los bienes y los servicios”. Y añade que “todo indica que este nivel mínimo de los precios, al borde de la deflación, se va a mantener durante los próximos meses del año, especialmente si tenemos en cuenta el estancamiento de las ventas y del empleo en el sector del comercio minorista que reflejaban los datos aportados ayer por el INE del  primer semestre del año”.

A juicio de Landaburu, “ante las fuertes debilidades e incertidumbres de la economía española, es necesario mejorar las rentas de los españoles, especialmente de pensionistas, asalariados y autónomos, y garantizar el acceso al crédito en mejores condiciones, especialmente de las pequeñas unidades de producción,  para apuntalar el crecimiento de las demanda y la economía, crear empleo y alcanzar unos precios moderados aunque positivos”.

 
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