El alcalde apela a la paciencia y la confianza en los demás en su ofrenda a la Virgen

El alcalde apela a la paciencia y la confianza en los demás en su ofrenda a la Virgen
Tras el desfile de la Corporación municipal, tuvo lugar en la Catedral Nueva de Salamanca la misa pontifical con motivo de la festividad de la Virgen de la Vega, patrona de la capital del Tormes. Una homilía en la que la crisis también ha tenido su protagonismo, pues el obipos, Carlos López, abogó por una mayor justicia social con el objetivo que poder afrontar mejor las dificultades de estos tiempos. Por su parte, el alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, apeló a la paciencia y la confianza en los demás, aunque a veces las decisiones no estén a nuestro alcance, en su ofrenda a la Virgen.

Mañueco comenzó su discurso agradeciendo el haber sido elegido por los salmantinos como alcalde. "Poder trabajar hoy es motivo de inmensa alegría y la satisfacción es aún mayor si lo haces por mejorar la ciudad que amas y la vida de los vecinos a los que sirves. Trabajamos por hacer de Salamanca la ciudad del respeto y de la tolerancia, de los que creen y de los que no creen, una ciudad de concordia y oportunidades para todos".

El alcalde apeló a la implicación en cada uno de los cometidos de la vida al dirigirse a la Virgen de la Vega. "Siempre que volvemos nuestra mirada hacia ti nos recuerdas la importancia del esfuerzo, del trabajo y de mantener la fe, nos enseñas que no todo en esta vida es relativo, que debemos huir de las miradas superficiales, de los juicios apresurados y de los caprichos. Nos dices que debemos mantener también la confianza en los demás respetando la palabra dada".

Afrontar el horizonte

El discurso de Mañueco continuó con unos versos de José María Fernández Nieto, último Premio Castilla y León de las Letras, solicitando ayuda "para afrontar el horizonte que tenemos por delante sabiendo que lo importante en esta vida no es amar, sino la capacidad de ser amados. Esa capacidad nos debe servir para tener confianza en los demás, sin dobleces y desde la verdad superar todas las dificultades". Confianza que también pidió para sí por parte de los salmantinos, para que "tenga la capacidad de ejercer el liderazgo de la responsabilidad que he asumido y que el momento exige. Mantener el rumbo firme, tomar decisiones con equidad y justicia, y acertar".

Y concluyó apelando al orgullo de los salmantinos, de formar parte de una ciudad con casi tres milenios de historia, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Capital Europea de la Cultura y ciudad universitaria desde hace casi ocho siglos. "De las crisis tenemos que salir siendo nosotros mismos, unidos los unos a los otros, y ayudándonos. Que donde haya desánimo nazca de nuevo la ilusión y que recuperemos la confianza en el otro porque juntos superaremos las dificultades".

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