Queridos ciudadanos

Permitidme que en estos días de ajetreo de los dirigentes de los partidos políticos españoles, venga a molestaros con un proyecto socialista tan antiguo como actual. El socialismo no es un argumento filosófico ni una alternativa a la ciencia, es una estructura de sentimientos. Los socialistas queremos gobernar a los españoles desde ese aspecto íntimo de las personas. Nadie sabe, ni puede saberlo, porque no es una cuestión susceptible de ser probada, el ¿por qué? algunas personas sienten la necesidad de dedicar su vida al bien común. La posición neutral y moderada sería ingresar en una ONG, sin embargo vosotros y yo, tipos románticos que somos, nos apresuramos a tomar posiciones diferentes. Al menos somos personas con convicciones firmes. Quizás hoy esto sea una extravagancia. Emocionémonos porque todos somos refugiados huyendo del aburrido pragmatismo del liberalismo económico.

Ah, ¿que el socialismo no es un sistema político creador de riqueza? ¡Uf, qué alivio! Creo que os estoy obligando repasar la lista de los países gobernados por socialistas considerados modelos del bienestar social de sus ciudadanos. Ya sabéis, un sistema educativo universal y gratuito, la mejor calidad sanitaria, ayuda a la infancia y la vejez, y todas esas cosas que permiten a los ciudadanos de un país vivir en armonía con el sistema de Gobierno que se han dado.

El otro día cuando oí a la vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, en el “debate a cuatro” decir que “sólo se marchaban de España los jóvenes que vivían en nuestro país que eran extranjeros”, me acordé de mi hija que ha tenido que emigrar a Perú para encontrar un trabajo de acuerdo con su nivel de estudios.

Señora vicepresidenta, mi hija nació en Salamanca, estudió en Salamanca, en Madrid, en Gran Bretaña y en Brasil. Unos días antes de su debate me había llamado y me había dicho: “papá, te acuerdas cuando me decías, hija, estudia mucho que llegarás lejos”. Claro que lo recuerdo, “pues aquí me tienes a diez mil kilómetros de distancia de Salamanca”. El exabrupto de la vicepresidenta me pareció lanzado con la fuerza de un extintor de incendios contra los miles de jóvenes, que como mi hija, “han llegado lejos” huyendo de la hostilidad del Gobierno de la vicepresidenta que odia a la gente con talento, fundamentalmente si son jóvenes.

Este es el fundamento que nos permite, a rasgos generales, expresar en los medios de comunicación el proyecto socialista. Pero ¿Qué ha ocurrido en España en los últimos cuatro año? se nos empezó a inculcar una idea, que a fuerza de repetirla mucha gente la ha aceptado, sin considerar que hay otras maneras ya experimentadas de crear riqueza y del modo de distribuirla. El Socialismo considera a cada uno de nosotros como un ser humano dotado de los mismos atributos de la inteligencia que cualquier otro y que no permite que se pierdan por egoísmos de clase. Se lo dice una persona socialista. Eso si que lo sabemos con certeza.

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