“Hay que luchar contra la exclusión social y contra la marginación; es necesario recuperar al individuo”

“Hay que luchar contra la exclusión social y contra la marginación; es necesario recuperar al individuo”

Aspira a un formar parte de una Cámara que no duda en tachar de opaca además de estar regida por un texto constitucional que, entiende, no ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad a la que regula. Isabel López no pierde, sin embargo, la esperanza de poner en marcha los cambios necesarios para que ambas se pongan a la altura del siglo XXI, empezando por la capacidad de los ciudadanos para plantearse su futuro vía referéndum. Tan convencida está de la necesidad de conquistar las instituciones como de que la renovación va a llegar más rápido de lo que nos imaginamos. Con el ser humano como eje principal de sus actuaciones, esta mujer valiente da el paso al que, por su trayectoria, parecía estar predestinada.

- ¿Por qué decide aspirar a senadora?
- Soy militante de Izquierda Unida desde 1994. Anteriormente, ya era militante en un grupo ecologista y en diferentes asociaciones y sindicatos. Mi primera huelga sindical la organicé con 18 años. No ha sido una sorpresa dar el paso; era el paso natural dentro de la coherencia de la militancia en la que he estado siempre. No esperaba, eso sí, salir elegida en las primarias.

- ¿Qué concepto tiene del Senado?
- El Senado es como la cámara oscura. Incluso presentándome creo que tienen la misma representación que el Congreso pero no tiene sentido que se vote por provincias. Debería aplicar el principio de solidaridad entre territorios pero no está sirviendo para nada de eso sino para que los senadores del bipartidismo, que dominan la cámara, se dediquen a corregir faltas de ortografía en las leyes que les llegan del Congreso. No hay verdadero debate. Esto no ocurre. Los suyo es que las leyes salieran del Congreso al Senado y después hubiera debate, lo que redundaría en beneficio de la sociedad. Hay que darle vida al Senado y debe asumir los objetivos para los que fue creado mientras siga con el modelo actual. Si se consigue lo que quiere Unidad Popular, ir a unas Cortes constituyentes, la sociedad decidirá si hace falta o no Senado. Para eso debe haber senadores de Unidad Popular;  hay que copar las instituciones.

- Pero eso, lógicamente, no se va a lograr de un día para otro
- Estamos en el camino, nuestro mensaje ha de calar y llegar a la población, que no está acostumbrada a pensar, algo de lo que ya se ha encargado el sistema. Va a llevar tiempo, pero quizá no tanto como pensamos. Hay una respuesta social provocada por el desencanto y la crisis. A muchos trabajadores se les ha caído la venda. En el estado de bienestar ya había excluidos pero ahora ese sector ha ido a más.

- ¿Cuál sería su primera propuesta?
- Clausurar las Cortes y convocar referéndum sobre el modelo de estado. Apostamos por la República Federal pero no cualquiera sino de y para la clase trabajadora. Conscientes, eso sí, de que todavía no es viable, entre nuestras propuestas se incluye la puesta en marcha de un Plan de Emergencia para el rescate social que incluye, entre otras medidas, un aumento del salario mínimo hasta los 1.300 euros, la revalorización de las pensiones, y ofertar educación infantil pública para fomentar el trabajo de la mujer y liberarla de las tradicionales cargas familiares. A eso se suma el Plan de rescate energético, la oposición al Tratado de Libre Comercio y todo lo que conlleva junto a la nacionalización de la banca y de las empresas energéticas.

- ¿Sería viable poner en marcha todo eso?
- Es factible y está cuantificado. Se puede y se debe hacer

- ¿Qué medidas propone en el ámbito laboral?
- Es curioso que en mayo antes de las elecciones municipales la tasa de desempleo en Salamanca rondaba el 17-18 % y ahora anda por el 13 % según la EPA a pesar de que no se palpa en lo cercano. Eso lleva a pensar qué ha pasado de mayo hasta ahora cuando tus vecinos siguen parados y otros ya no cobran ni un euro. Cada vez más gente se está marchando. El Plan de Unidad Popular conlleva un plan de trabajo garantizado que incluye un millón de empleos al que se suma otro de formación juvenil que beneficiaría a 600.000 personas junto al apoyo a la economía colaborativa, cooperativa o la del Bien Común, que ya está funcionando por mucho que se empeñen en contradecirnos.

En Salamanca fomentaríamos el sector primario porque agricultores y ganaderos están abandonados. Mientras consumimos productos de multinacionales estamos dejando  que nuestros campos, que podrían producir y generar sustento para las familias, no cumplan esa función. Salamanca es una provincia muy desindustrializada por lo que exige trabajar en el sector secundario. Además de poner las cosas bonitas para el turista, hay que pensar en el salmantino.

- ¿Apuesta por una bajada de impuestos?
- Hay que apostar por la progresividad en la carga impositiva, que viene del marxismo y está recogida en la Constitución. Quien más pueda, más debe aportar. Sin embargo, hoy por hoy el peso grande recae en los pequeños empresarios y en los trabajadores mientras tenemos al maravilloso IBEX 35 pagando proporcionalmente menos impuesto que un autónomo. Hay que limitar también el enriquecimiento para repartir la riqueza.

- ¿Cree en la Constitución?
- Es orientativa. Se hizo como se hizo y muchos no la votamos. Llevamos mucho tiempo denunciándola y podríamos decir que es papel mojado. Hay derechos fundamentales blindados y otros que no lo están pese a que hemos evolucionado. Está en coma vegetativo, no sirve realmente para nada. Hay que blindar los derechos fundamentales. No se puede tener blindado el derecho a la intimidad o a la inviolabilidad del domicilio pero luego no se garantiza el derecho a una vivienda. Son unas incoherencias tremendas y luego hay capítulos como el de la Casa Real que sobran. Hemos madurado y queremos ser ciudadanos, no súbditos.

- Entiendo, por tanto, que jamás ha visto al Rey como un diplomático de alto nivel dedicado a trabajar por cerrar operaciones beneficiosas para este país
- Puede haber cerrado negocios pero para intereses privados y muy elitistas, no para el interés general de la sociedad española. De todas formas, si es necesario un jefe de estado que genere esas relaciones con otros países para tener un beneficio económico por qué no le podemos votar para que represente los intereses de la mayoría.

- ¿Cuáles son sus propuestas en materia sanitaria?
- Si nos remitimos a la capital hace poco vimos cómo se venía abajo el techo del Clínico. Si nos vamos a la provincia, los hospitales comarcales están desaparecidos pero como ahora están de moda los eufemismos hablamos de Centros de Especialidades mientras se quitan paritorios, camas... y se sobrecarga al hospital de Salamanca en el que aumentan las listas de espera a la vez que externaliza servicios, sin eufemismos. Donde hay externalización es más fácil que haya corrupción. Hay parte de la sociedad que lo ve, incluso, con normalidad cuando en realidad se trata de algo escandaloso. En la Sanidad se puede hacer muchísimo mejor. Apostamos también por blindar el derecho a la salud universal y queremos hospitales comarcales. Si todos los recursos se emplearan en la sanidad pública, funcionaríamos mejor. Lo que falta en este país es consenso. Un señor llega a ministro y parece que ya lo sabe todo por ciencia infusa, pero no, no es así. Hay que contar siempre con los expertos en cada tema, en este caso con la comunidad sanitaria para negociar y pactar cada tema.

- Son partidarios también de la desaparición de las Diputaciones provinciales
- Así es. Modificaríamos el artículo 137 de la Constitución para cambiar provincias por comarcas ya que  las Diputaciones son obsoletas y nada democráticas. De hecho, nunca se ha votado a su presidente y por su opacidad son caldo de cultivo de corruptelas.  

- ¿Es la lucha contra la exclusión social la prioridad en el ámbito de los Servicios Sociales?
- Por supuesto, junto al fortalecimiento de los servicios sociales públicos, no los Bancos de Alimentos, las ONG privadas, etc. Si todos estos recursos que se les aportan se invirtieran en lo público en lugar de en caridad, tendríamos un sistema social solidario en el que todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica o laboral -pasajera, transitoria o permanente-, tienen los mismos derechos. Hoy por hoy estamos criminalizando la pobreza y estigmatizando a la persona pobre cuando es algo que le puede pasar a cualquiera y ahora lo estamos viendo. Hay gente con trabajo y pobre. La clase trabajadora está más explotada que nunca por sistemas que ya creíamos superados. Hay que luchar contra la exclusión social y contra la marginación. Hay que recuperar al individuo. Una sociedad que deja descolgados a individuos arriesgándose a perder todo lo bueno que pueden ofrecer es una sociedad fracasada y hoy por hoy esta sociedad ha demostrado ser un auténtico fracaso en ese sentido.

- ¿Cree que el estado actual de la investigación en España es un ejemplo precisamente de eso?
- A algunos países como Inglaterra, Estados Unidos o Alemania les ha salido muy bien arruinarnos. Toda la sociedad española ha invertido mucho dinero en formar a la generación que hoy está emigrando pero también a quienes no lo hacen y tienen mi edad y tuvieron en un momento dado trabajo pero ahora no lo tienen. Están formados con el esfuerzo de todos, que han cotizado mientras han estado aquí. Estas mentes brillantes que hoy se marchan son fruto del esfuerzo de todos y encima a muchos de ellos se les está explotando. Si aquí se estimulara la investigación en Medicina, en Tecnología, en el sector energético, en enfermedades raras… si se volviera a la agroecología. No podemos permitirnos perder ni a un solo ciudadano porque todos somos necesarios. Si eso sucede, esto es un estado fallido. Es duro pero es así.

- ¿Qué ideas tiene en materia de Fomento e infraestructuras?
- Cortar de una vez el desarrollismo al que hemos estado sometidos desde los años 60. Seguimos en la onda de aumentar la burbuja inmobiliaria incluso después de que haya explotado dejando en el camino desahucios y muchas vidas. Está costando mucho dolor. Ha sido una guerra económica que ha dejado sangre, también derivada de los recortes que ha traído merma de calidad de vida.

Hay que acabar con esto siendo más racionales en la distribución del territorio y en la administración de los recursos. No se pueden hacer aeropuertos si no hay aviones. No se puede tener un aeropuerto en cada provincia; es absurdo. Hay que fomentar un transporte público, no contaminante y de calidad para que todo el mundo pueda desplazarse de una manera segura y económica.

El despilfarro en AVES ha dejado al oeste, y más concretamente a nuestra provincia, sin ruta de la Plata mientras ADIF desguaza las vías para hacer vías verdes. Franco ya murió y hay que optar por un progreso distinto. Deberíamos basarlo en la ecología, en la igualdad y accesibilidad para todos los ciudadanos y en la economización de los recursos porque vivimos en un planeta finito afectado por el cambio climático. No podemos estar dependiendo de las ideas peregrinas de un ministro, un diputado o un senador. Estamos perjudicando mucho, además, al hemisferio sur y ya podemos poner los muros y alambradas que queramos que al hambre no lo para nadie; al hambre solo la para el pan.

- ¿Se ve preparada para asumir el ritmo de la burocracia del Senado, muy diferente, al parecer, al ímpetu con que se vive desde fuera?
- Soy una mujer dispuesta y preparada para todo lo que me ha tocado. Habrá que intentar que la burocracia no siga paralizando este país porque España es uno de los países de la Unión Europea con más leyes. Y ya Tácito señalaba que donde hay muchas leyes, hay mucha corrupción. Hay tanta burocracia que se tiende al estancamiento. Hay que aligerar las cosas, hacer la vida más fácil a las personas y solucionar los problemas de la gente.

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