Aprobada la incorporación de la Plaza de Santa Eulalia al ámbito del Conjunto Histórico de Segovia

Aprobada la incorporación de la Plaza de Santa Eulalia al ámbito del Conjunto Histórico de Segovia
El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico para la Plaza de Santa Eulalia, en Segovia. La zona afectada por esta declaración agrupa todas las edificaciones que flanquean la plaza y la iglesia del mismo nombre y establece la delimitación de un entorno de protección

El espacio de la ciudad de Segovia que se considera Conjunto Histórico se amplía ahora al incorporar la Plaza de Santa Eulalia. Esta declaración recoge principalmente las edificaciones que conforman el conjunto urbano de esta plaza, e incluye las zonas que se perciben desde los principales recorridos del eje norte-sur de las calles Buitrago - Alférez Provisional y también por el eje norte-sur de las calles Muerte y Vida – José Zorrilla. También conforman este espacio las edificaciones que asoman a otros ejes de menor relevancia, como los de las calles relojeros-San Antón y Escolares y Peldaños; todos ellos accesos tradicionales a este arrabal histórico de Segovia.

La Plaza de Santa Eulalia se localiza ahora en el espacio que ocupara históricamente el arrabal del mismo nombre, al sur de la Plaza del Azoguejo en la ciudad de Segovia, inscrita en el año 1985 en la Lista de Patrimonio Mundial. El arrabal de Santa Eulalia en el Camino de Madrid, será el eje principal focalizador del comercio derivado de la trashumancia.

El arrabal de Santa Eulalia constituye un singular ejemplo de arrabal de mercado, que conserva y mantiene en gran medida la huella y memoria histórica de este tipo de asentamientos. Con centro en la plaza de Santa Eulalia, conserva la iglesia del mismo nombre y alguno de los soportales de la antigua plaza, así como interesantes ejemplos de arquitectura civil de los siglos XVI y XVII y de arquitectura popular urbana desarrollada hasta el siglo XIX.

El conjunto urbano de la plaza de Santa Eulalia reúne de forma singular y relevante las características definidas por la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, al conformar una unidad de asentamiento continua comprendida en una unidad superior de población, condicionada por la trama urbana de los arrabales extramuros de la ciudad segoviana en el siglo XVI y supone la última presencia de una estructura física de la evolución de una comunidad, siendo testimonio de riqueza cultural al tratarse de un asentamiento estratégico histórico dentro de Castilla y León.

La huella histórica del conjunto se manifiesta de forma patente en la perspectiva visual de la calle Buitrago, junto con la plaza de Santa Eulalia y la Calle Alférez Provisional. En esta zona se ubican las antiguas edificaciones agregadas sobre los muros que delimitaban hacia el oeste el antiguo Convento de San Francisco, y que adosadas unas a otras, iban conformando el sinuoso trazado ascendente desde la plaza del Azoguejo hasta la plaza de Santa Eulalia. Hoy todavía se percibe en el plano la gran parcela del antiguo Convento de San Francisco, actual Palacio de Artillería y la agrupación parcelaria, cuya característica principal es la organización estrecha y profunda en la que las edificaciones se han adosado bien a calle o bien se han adelantado conformando espacios asoportalados, como en el caso de la Plaza de Santa Eulalia. Desde la calle Buitrago hacia el oeste las manzanas aparecen más fragmentadas, apoyándose en el Camino ‘Real del Mercado’.

El conjunto histórico se caracteriza por su vinculación a la iglesia románica de Santa Eulalia. Se trata de una iglesia de origen románico del siglo XII, muy transformada en época barroca del siglo XVII, especialmente su interior.

La Plaza de Santa Eulalia, centro neurálgico del arrabal, era fundamentalmente el barrio de los tejedores de paños y aquí se encontraba el conjunto más homogéneo de arquitectura civil del siglo XVI de la ciudad. En la actualidad se conservan algunas de estas edificaciones en las calles del este y oeste de la plaza, por lo que este espacio se constituye como único testigo y perdurable huella de este ámbito extramuros de la capital.

No era habitual que la nobleza construyera sus casas extramuros, por lo que en el arrabal fueron escasas las casonas y construcciones señoriales. En la actualidad, como testigo de este tipo de construcciones, en la esquina entre la Plaza de Santa Eulalia y la calle San Antón, se encuentra la Casa de los Comuneros hermanos Buitrago de finales del s XV principios del XVI. Asimismo, el conjunto conserva interesantes ejemplos de arquitectura civil residencial del siglo XIX, que han ofrecido un paisaje urbano peculiar durante más de un siglo. De esta misma época, por detrás de la Iglesia de Santa Eulalia se localizan algunas edificaciones de menor relevancia, que conservan singularidades locales como el esgrafiado segoviano.

A partir del siglo XX empiezan a aparecer nuevas tipologías edificatorias, con más altura, que responden a una imagen menos autóctona y han provocado una importante transformación del lugar, a pesar de lo cual el carácter de la plaza permanece prácticamente inalterable y en buen estado de conservación en cuanto a la trama originaria se refiere.

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