“Ésta es una crisis de avaricia”

“Ésta es una crisis de avaricia”
Cáritas está presente en cada una de las provincias españolas. Su sede salmantina se encuentra  en la calle Monroy número 2 y sin embargo, este local no es más que el punto de unificación de todas las parroquias, comedores y centros en los que Cáritas actúa y a los que puede acudir todo aquel que lo necesite. SALAMANCA24HORAS ha hablado con Carmen Calzada para conocer más de cerca la labor que la organización realiza.

- Corren malos tiempos para la ayuda al prójimo, ¿o no?

- Corren malos tiempos para las personas, yo no diría tanto como para la ayuda porque la solidaridad de las personas sigue aumentando. Por lo tanto, creo que los malos tiempos corren para el conjunto de la población y fundamentalmente para las personas en paro que han agotado todo tipo de prestación, para los inmigrantes, los mayores…

- ¿Actualmente cuáles son los proyectos que tiene en marcha Cáritas en Salamanca?

- Los mismos que hemos tenido siempre. Tenemos el de personas sin hogar, que es el centro de acogida Padre Damián y atiende los 365 días del año las 24 horas; la casa Samuel para los enfermos de SIDA; está el centro de rehabilitación de drogodependientes; el centro ambulatorio; y, por último, una experiencia novedosa que la llamamos ‘Espacio Abierto’ y que es para gente que está más en la calle, que no acude a ningún recurso ni de Cáritas ni de ninguna institución.

Por el momento, este ‘Espacio Abierto’ está disponible tres días en semana para que charlen con talleres, merienda-cena, etc. con el fin de ir motivando a las personas para que puedan iniciar un proceso de recuperación. Este año la idea es abrirlo toda la semana. Luego está el centro de promoción y empleo por el que Cáritas tiene una apuesta muy fuerte. La persona lo que quiere es trabajar, no quiere ayudas; es un problema de dignidad.

Siempre nos fijamos en la dimensión económica pero en realidad es un problema de reconocimiento personal, de sentido de la vida, de valoración de sí mismos… por lo tanto es un problema de dignidad humana. Por eso Cáritas ha hecho una apuesta muy seria por la promoción por el empleo tanto en cursos de promoción sociolaboral como en intermediación laboral, acompañamiento y orientación en la búsqueda de empleo e información diaria y permanente de las ofertas que salen en Salamanca y alrededores.

Por último, tenemos todo el trabajo en territorios. Tenemos las Cáritas parroquiales en las que se atiende a toda la población de la zona y donde la idea es conocer de primera mano y a pie de calle el estado de la gente, su problemática… sin necesidad de que tengan que acudir a la sede, que también se puede. Este trabajo es muy importante porque se atiende desde la primera infancia, adolescencia, juventud y a familias. Nos parece que el territorio tiene importancia por sí mismos, por lo que es el contexto físico y por las personas que lo habitan. Y para Cáritas el tema de la promoción comunitaria es vital. Además, de esta forma las ayudas de primera necesidad como son la alimentación, vivienda, etcétera se conocen de primera mano. Al mismo tiempo, también en los territorios, están las oficinas de información laboral. Luego tenemos el trabajo con presos en la cárcel de Topas, el trabajo con mayores y la asesoría jurídica, que en este momento está desbordada.

- ¿Qué tipo de casos suelen llegar a la asesoría jurídica?

- En este momento de todo tipo: pidiendo orientación, pidiendo ayuda económica para vivienda y para alimentación y también nos encontramos muchos casos relacionados con el tema de qué es lo que tienen que hacer, por qué no se le ha concedido esta ayuda a alguien… En definitiva, informamos a la gente sobre cuáles son sus derechos y es una tarea permanente que llevamos a cabo con todo tipo de población. Concretamente, para la población inmigrante hay un centro intercultural de atención al inmigrante que tiene desde talleres hasta clases de alfabetización, etcétera. Para la gente menos preparada hay en los barrios una serie de talleres ocupacionales para crear ese hábito de trabajo que no tienen. A nosotros nos parece, insisto, que el trabajo no sólo es un factor de cohesión social y una forma de llevar ingresos a casa, sino que también es una forma de dignificar a la persona.

- ¿Alguna vez ha corrido peligro la continuidad de alguno de estos programas de ayuda?

- Estamos en el filo de la navaja y ajustando mucho, pero la apuesta de Cáritas por el momento es firme. La realidad está ahí y el otro día vosotros mismos publicabais el número de parados y personas que ya no tenían ningún subsidio ni ayuda al desempleo. Hay muchas familias en las que no trabaja ningún miembro en edad de poder hacerlo. Nosotros, en este momento, la situación es mucho más intensa, más extensa y más crónica.

Más intensa porque no es lo mismo llevar tres años en paro que llevar unos meses, los problemas se van acumulando y no sólo son problemas individuales, sino que se suman relacionales, vecinales, etc. Es más extensa porque abarca a mayor número de población y población de todo tipo; en un principio se notó que algo estaba ocurriendo cuando la situación afectó a la gente con menos recursos culturales y de formación, pero en este momento ha llegado también a profesionales y a la clase media, todo tipo de población: unos con más defensa en su entorno social y familiar y otros con menos defensa o con ninguna, con lo puesto. Y por último, la situación es más crónica; llevamos muchos años con esta situación y lo que vendrá.

- ¿Con cuántos voluntarios contáis?

- El año pasado contábamos con 550. Ahora empezamos la campaña de captación de voluntarios y subiremos. Este es otro aspecto que nosotros cuidamos bastante, y lo hacemos porque nos parece que el problema no es solamente económico, sino que es de concepción y estilo de vida. Por eso nosotros este año hemos insistido tanto en el lema ‘vive sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir’: tenemos que cambiar la concepción de la vida y de las relaciones de las personas.

- A propósito de la crisis, ¿sigue siendo la gente igual de generosa que antes?

- Yo diría que la gente está respondiendo. Evidentemente si los recursos de una familia disminuyen, la voluntad que antes era equis, ahora va a ser un poco menos de equis, pero siguen dando. Otros, a lo mejor, no pueden, pero de tratarse de un descenso que llame la atención no. Yo creo que la gente está tomando conciencia porque esto está afectando a muchísima población, con lo cual todo el mundo tiene cerca a algún amigo, un familiar, un conocido, un hermano… Además, las familias están siendo un soporte fundamental para hacer de colchón ante un tema tan grave.

- Con crisis o sin crisis, ¿son los salmantinos generosos?

- Yo no diría que es una ciudad cerrada. Es verdad que aquí, a través del trabajo de las parroquias y de sensibilización la comunidad cristiana está siendo un factor importante de aporte económico.

- ¿Ha cambiado el perfil de la persona que acude a vosotros en busca de ayuda?

- Antes la clase media, por llamarla así, aunque no me gusta la expresión, no era un usuario de Cáritas y hoy sí. Tanto para ayuda económica como para alimentación o pago del alquiler de la vivienda y, sobre todo y muy importante, para la orientación. Por eso, para nosotros es tan importante no solo cubrir la necesidad material, sino el proceso de acompañamiento a la gente. En la medida de nuestras posibilidades tratamos de ser esa pequeña comunidad que arrima el hombro a la parte humana de ese sufrimiento.

- ¿Aproximadamente cuánta personas se benefician de vuestra ayuda en Salamanca?

- El año pasado nosotros llevamos a cabo más de 32.000 atenciones. No personas, sino atenciones. En el tema de atención primaria, entendiendo por atención primaria la parte de alimentación, vivienda, asesoramiento… fueron 7.824 atenciones en total; para el tema de alimentación y vivienda en concreto se atendieron a 2.025 familias, que es mucho.

- ¿Cuáles son los principales problemas sociales que existen en la ciudad?

- El problema del trabajo es algo muy grave por lo que te decía antes: no sólo es la fuente de ingresos para una persona o una familia, sino que una vez roto el núcleo del trabajo se degrada el ambiente social y se amenazan la paz y la cohesión de la sociedad, que se está resquebrajando muy seriamente. Además, hay un serio problema de la vivienda debido al bajo nivel de ingresos que tiene la población, su envejecimiento y, sobre todo, el problema de los jóvenes que no encuentran trabajo.

- Cáritas no es la única organización de ayuda a los más desfavorecidos. Al igual que en política ¿no se corre el riesgo de que haya duplicidad de atenciones?

- Hombre, siempre hay riesgo de que ocurra eso, pero las instituciones estamos trabajando de una manera bastante coordinada, porque estamos a pie de calle. Yo hablo desde Cáritas, y estamos en permanente contacto con cualquier otro tipo de asociación que esté actuando, por ejemplo, en un barrio. Esto es así porque se debe ayudar a la persona a que se sitúe. Vuelvo a repetir que se trata de un problema de dignidad, y nadie tiene que ir pidiendo de institución en institución, sino que tiene que recibir una buena información y tiene que ser ayudada allí donde mejor se le pueda ayudar: por ejemplo, los derechos sociales corresponden al nivel administrativo.

- Lo digo porque mucha gente cree que hay quienes se aprovechan de esas ayudas sin necesitarlas.

- Puede que haya algunas personas pero yo no diría que esa sea la tónica. Entre otras cosas, gracias a esa coordinación de la que te hablaba es posible controlar mucho mejor y saber quién tiene más necesidad de ayuda y quién menos. Si hay alguien que creemos que puede hacer más de lo que hace, no recibirá la misma ayuda que una persona que no tiene nada. Es necesario ayudar a la gente a que sea independiente, que no dependa de nadie y que no se convierta en pedigüeña; hay que ayudar a tomar conciencia. El lema que te decía antes: ‘vive sencillamente para que otros sencillamente puedan vivir’ afecta a todo el mundo. La persona que, aunque no tenga unos grandes ingresos, tiene para vivir no suele engañar. Aun así, es difícil detectarlo, eso es cierto, pero a veces no te queda otro remedio que prestar ayuda a quien la solicita.

- Con los nuevos decretos del Gobierno, como el que ha implantado el copago farmacéutico o el que ha eliminado la atención sanitaria para las personas sin papeles ¿habéis notado un amiento de solicitud de ayudas?

- Están viniendo. Yo no diría que es un chorro de gente, aún no, pero está viniendo cada vez más gente y nosotros ya nos hemos pronunciado a nivel nacional. Esto no sólo afecta a inmigrantes sin papeles, sino que afecta a todo el mundo. A nosotros lo que nos preocupa es el cambio de modelo de un derecho que es universal, que es el derecho a la salud. En este momento lo que está en juego no es el hecho de tener más o menos recursos, sino que la situación de crisis siga cambiando el modelo de bienestar. A todo esto, Cáritas ya se ha pronunciado, hay que tener cuidado con ello.

- ¿Qué es lo más duro de trabajar en una asociación como esta?

- Es muy duro ver el sufrimiento en los grados en los que lo palpamos diariamente… a veces ni siquiera puedes ayudar. A ver, cuando se trata de la necesidad de una ayuda económica las cosas se vienen resolviendo en un momento u otro. Pero es que no estamos ante problemas económicos, sino ante la ruptura de la dignidad humana y eso es algo mucho más complicado. Que un joven ya no quiera buscar trabajo porque está harto de patear y no encontrar nada le hace retroceder en su autoestima y sus ganas de seguir aprendiendo… eso es duro.

- ¿Qué es lo más gratificante?

- El deber cumplido.

- Parece que este otoño la situación laboral, económica y social puede ser peor ¿qué expectativas tiene Cáritas?

- Nosotros seguiremos haciendo lo que se pueda y más. Por eso, en cercanía la gente tiene acompañamiento en orientación garantizado, mientras que en cuanto a las ayudas económicas llegamos hasta donde podemos. Cáritas es una puerta abierta para todas esas dimensiones que no dependen de la situación económica: para mitigar y para compartir ese destrozo humano. Algo con lo que Cáritas no está de acuerdo son algunas de las medidas que se han tomado últimamente y lo decimos con toda claridad. El día 7, Cáritas España envió un comunicado a todos los partidos políticos para mostrar nuestro descontento con la reforma sanitaria. Por el momento no hemos obtenido respuesta alguna y el próximo viernes tenemos reunión en Madrid donde se nos informará mejor, pero no creo que hayamos obtenido respuesta aún.

- ¿Puede afrontar Cáritas un incremento de la demanda de ayuda o se ha llegado a un tope insalvable?

- Cáritas depende de la solidaridad de las personas. En la medida de que se comparta se podrá seguir atendiendo la demanda, si se reduce… pues bueno. Pero vuelvo a insistir, la tarea de Cáritas es doble, triple si me apuras: primero, ayuda; segundo, tarea de acompañamiento, que es un proceso necesario y básico; y tercero, la sensibilización y la denuncia.

-Los políticos proponen soluciones a la crisis, pero por el momento no encuentran la tecla mágica. Si la invitasen a una reunión para solicitarle consejo, ¿qué le diría a los políticos?

- Hombre… no soy política, pero hay una cosa que está muy clara: hay que cuidar a los más débiles y vulnerables, por lo tanto yo no recortaría nada de los sistemas de protección social. Si se tienen que reformular, porque hay desajustes o hay abusos en las ayudas por desempleo o en la sanidad, etc. que se corrijan. Pero el sistema de protección social como derecho ciudadano que no se toque. Estamos hablando de derechos.

- Al final, ¿esta crisis tiene un origen económico puro y duro o se trata de una crisis de valores de la sociedad?

- No, ésta no es más que una crisis de avaricia.
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