Los vecinos subastan los Huevos de Cristo

Los vecinos subastan los Huevos de Cristo
Las fiestas del Cristo del Socorro se celebran el Lunes de Pascua, denominada popularmente como la Subasta de los Huevos del Cristo. Una tradicional cita en la que los vecinos de esta localidad se reunen en torno a la ermita del Cristo del Socorro, donde tiene lugar la subasta de los huevos cocidos que previamente han donado los propios vecinos.  Esta festividad según la sabiduría popular se debe al agradecimiento de una vecina de Fuenterroble "que hace muchos años, en época de escased prometió al Cristo darle lo poco que tenía para comer si sanaba a su hijo enfermo, una petición que se cumplió y por ello entregó los únicos alimentos que tenía, los huevos de sus gallinas".

Desde entonces este día se rememora la donación de esta vecina al Cristo y tras la subasta los vecinos se dirigen a sus casa para compartir con sus familiares este mangar cocinado de muy diversas formas, entre ellas el plato denominados los limonres: "una combinación entre cítricos, chorizo, vino y huevos cocidos, que en otros tiempos servía como reconstiruyente.

 
La tradición y simbología de huevos de Pascua
 
Ofrecer huevos en Pascua es una tradición que se remonta a varios siglos atrás. Según algunas fuentes la costumbre de regalar huevos en Pascua tiene su origen en el siglo IV. En la Edad Media el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte, cuando el artista fallaba, era condenado a la hoguera por considerar que la alteración del huevo, era la ruptura de la pascua. Al punto que en el siglo XVIII, el papa Pablo V maldijo al humilde huevo en una plegaria, quizás para olvidar la distribución decretada por la Iglesia en el siglo IX, de consumirlos durante toda la Cuaresma.
 
Así, entre los siglos IX al XVIII, la Iglesia prohibió el consumo de huevos por considerarlo equivalente a la carne, por lo que la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poderlos consumir el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo estas tradiciones fueron incorporadas a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.
 
En aquella época la Iglesia no aconsejaba el consumo de huevos durante la Cuaresma. Sin embargo, las gallinas seguían poniendo huevos, ajenas a preceptos ni normas religiosas. Tirar los huevos hubiera sido un pecado. De tal forma, que no quedaba más remedio que guardarlos. En unas semanas se conseguía una sobreabundancia de huevos a los que había que dar salida.
 
El domingo de Resurección, primer día en el que este precepto ya no rige, se convertía en la fecha señalada.Y qué mejor que compartir o regalar los huevos que no se habían consumido durante la Cuaresma. De esta forma, fue naciendo una costumbre. Ofrecer una cesta de huevos frescos era sin duda un magnífico detalle, pero si además los huevos se coloreaban o se pintaban se convertían en un auténtico regalo.
 
En el siglo XII la Iglesia bendecirá la costumbre de regalar huevos como símbolo de resurreción a la salida de la misa de Pascua. Una costumbre que se ha mantenido hasta no hace mucho, especialmente en las zonas rurales, donde abuelos y padrinos entregan a los ahijados panecillos con dos huevos que se llevaban a bendecir.
 
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente,los encuentren y se los coman. En Argentina y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate.
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