La Iglesia arrima el hombro para ayudar a personas con problemas de salud mental

La Iglesia arrima el hombro para ayudar a personas con problemas de salud mental
La colaboración de diversas entidades, con la Diócesis al frente, logra poner en marcha el proyecto Ranquines, una iniciativa que en el último trimestre del año estará dando servicio a través de un Centro de Día concebido como la primera pieza de un ambicioso proyecto

El obispo de Salamanca, Carlos López, presentó este miércoles el proyecto Ranquines, una iniciativa orientada a ofrecer atención a personas con problemas de salud mental y en situación de exclusión social en la provincia de Salamanca. 

La Casa de Espiritualidad San Vicente de Paúl en Santa Marta de Tormes es el lugar elegido para poner en marcha esta idea que se estructura en tres fases. Así, incluye la puesta en marcha de un Centro de Día (cuyas obras ya están en marcha desde el pasado 6 de febrero), una miniresidencia con 16 habitaciones y pisos de inserción para personas estabilizadas en su tratamiento.

El plazo de ejecución de la obra, que supone una inversión de 490.000 euros, es de siete meses, con lo que se espera poder abrir el centro a finales del mes de septiembre de este año.

Ranquines, destacaron sus promotores, es un proyecto de la Diócesis que aglutina a Cáritas Diocesana de Salamanca, la Congregación de la Misión, Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación Provincia España-Norte, Parroquia el Milagro de San José y Religiosas de los Sagrados Corazones.

En cuanto a la gestión de la miniresidencia, a juicio de sus promotores “debería ser cosa de las administraciones públicas”. Su funcionamiento, sin embargo, estará condicionado a la demanda que se perciba una vez que el Centro de Día abra sus puertas. 

El visitador provincial de la Congregación de los Padres Paúles, Juan de la Rosa Mendoza, precisó que las personas que atenderá el Centro de Día “pueden venir derivadas de otros sitios pero queremos acceder a quienes no estén atendidos por nadie”. Para ello, explicó, se hará un trabajo de calle y se aprovecharán iniciativas realizadas por Cáritas que permiten conectar con aquellas personas que más lo necesitan.

De igual modo, el proyecto está pensado para atender a quienes, sin estar en exclusión, puedan acceder a este recurso. La prioridad, sin embargo, precisó Mendoza, “es para los excluidos”.  

Otra de las orientaciones que se le quieren dar a este renovado recurso, que contará con un coordinador, un psicólogo, dos educadores y dos monitores, es la de abrir el Centro tanto a las familias de forma específica como a cualquier persona que quiera participar en los diferentes talleres que se realizarán periódicamente.

 

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