Perdones, el confesionario masivo de San Vicente Ferrer

Perdones, el confesionario masivo de San Vicente Ferrer
Hay ocasiones en que un acontecimiento rotula para siempre la historia de un lugar. Lugares desapercibidos por su cotidianidad que, de la noche a la mañana, quedan marcados a fuego en su devenir futuro. El callejero salmantino está repleto de vías por las que deambulamos cada día sin conocer que sus baldosas y muros guardan la memoria de tiempos sublimes. Es el caso de la calle Perdones.

Era el verano de 1411 cuando llegaba a Salamanca el futuro santo Vicente Ferrer. Actuaciones milagrosas le acompañaban ya por doquier, gozando de una fama y devoción crecientes. De ahí que al acercarse hasta la hoy plaza de San Juan Bautista, la noticia se propagara entre el gentío y fuera recibido entre la multitud. Las previsiones se desbordaron y el templo se quedó pequeño, pero Vicente Ferrer abrió las puertas para que todos los presentes, dentro y fuera de la iglesia, pudieran escuchar sus palabras. Al concluir la eucaristía, se instalaron confesionarios improvisados para así poder impartir penitencia sin dejar un fiel por atender.

Uno a uno, los asistentes le fueron confesando sus pecados a Vicente Ferrer, que, uno a uno, los fue perdonando. De ahí la denominación de la calle de los Perdones. Incluso una placa a la entrada de la iglesia recuerda que ‘Aquí predicó San Vicente Ferrer’.

Comentarios
Lo más