La Plaza Mayor regresa a los años ochenta con Duncan Dhu y Danza Invisible

La Plaza Mayor regresa a los años ochenta con Duncan Dhu y Danza Invisible

Este sábado 10 de septiembre ha sido el turno para recordar los años 80 y la famosa movida madrileña con Danza Invisible. Comparten escenario de la Plaza Mayor con Duncan Dhu, algo que les infunde el mismo ánimo que tocar en un sitio bello como el ágora salmantina. Aseguran que no conciben una despedida cercana y que seguirán hasta que no puedan más. Danza Invisible “es algo muy especial mucho más allá del éxito relativo que podamos tener”.

Por su parte, Diego Vasallo y Mikel Erentxun han vuelto a los escenarios en una gira de fechas limitadas y exclusivas. La banda se presenta con todo su repertorio de grandes éxitos en los que se revivieron los mejores momentos de su carrera. Duncan Dhu promete un emocionante concierto en cada fecha de esta gira estival.

ENTREVISTA CON DANZA INVISIBLE

 

- Son ya muchos años en la música. ¿Qué balance se puede hacer de estos más de 30 años con Danza Invisible?
- Ha sido como una fiesta que se ha estirado de una manera increíble, que se ha alargado y que todavía no tiene visos del final. Ha tenido momentos más álgidos pero continúa. La música es una manera de permanecer joven. Un trabajo distinto que nada tiene que ver con la rutina. Las actuaciones nos la tomamos siempre como un trabajo duro pero divertido.

- ¿Cómo se aguanta física y mentalmente tantos años en la música?
- Le hemos puesto tanta energía que la salud se nos resiente. Igual que te digo que afortunadamente está siendo mi mejor año de los últimos cinco a nivel vocal. Últimamente sí es verdad que ya me llegan los achaques físicos, el estómago tocado… Pero estamos bien. Es la vida que nosotros hemos escogido y estamos curtidos. Bebemos mucho más alcohol que la media de las personas. Tenemos mucho más aguante que la media de las personas. La gente cuando nos ve dice estos son duros de verdad. 

- ¿Con qué momento, si es que hay alguno, os podéis quedar de este tiempo?
- Hay muchísimos. Uno muy reciente, del año pasado, ha sido de los hitos de nuestra carrera, el cuatro de septiembre de 2015 en Torremolinos. Habíamos estado vetados durante doce años y de pronto notamos como se cambiaba la historia de un municipio a partir de un concierto. Hubo una manifestación espontánea de la libertad de expresión. 

- ¿Ha habido algún otro momento malo también?
- Hace nada estuve rememorando un concierto que me hubiera gustado borrar de mi carrera. Estoy hablando del año 1997 o algo así que hice un concierto lamentable en el que el culpable fui yo. Debía haber devuelto la entrada a los espectadores pero me sirvió para no volver a hacerlo jamás. Puedo alardear de ser uno de los profesionales que más sentido de la responsabilidad tengo.  

- ¿Os falta algo por hacer después de tanto tiempo?
- Es posible. Los últimos años la música nos ha hecho sentir escépticos y darnos por satisfechos. Al final somos afortunados porque hemos vivido tiempos espléndidos y hemos tenido muchas más ventajas que los jóvenes de ahora. Y todavía vivimos del ‘revival’ y artistas que han venido después no han gozado de privilegios. Con un canto en los dientes. Podíamos haber hecho más cosas pero llevamos viviendo de esto 34 años.

- Esta especie de parón entre los integrantes del grupo, ¿os ha venido bien?
- Estoy seguro de que sí. Soy un tío muy valiente y me gusta la sensación de saber que puedo componer todavía canciones, que no se me ha agotado la inspiración. Los que hago con mi otra banda me sirven de desahogo y como la cambio cada dos por tres, voy conociendo a los músicos de Málaga y eso enriquece. Cuando vuelvo a tocar con Danza vengo más fresco y me enfrento al repertorio con los oídos frescos. Es una situación irrepetible. Desde que tengo más repertorio en la cabeza, y en vez de prepararme 25 tengo que hacerlo con 100 me equivoco mucho menos. Estás más alerta. Tengo un trabajo maravilloso y cada ‘x’ tiempo preparo alguna historia y disfruto de ella. 

- ¿Qué se puede decir que tenga Danza Invisible que sea diferente al resto?
- Posiblemente hayamos tenido más influencia de la música de baile, funky, reggae y latino. Por lo demás, en el sonido de grupo tiene mucha importancia la guitarra de Antonio Gil. 

- ¿Para qué os ha servido la música? ¿Qué se puede decir a través de las canciones que no se pueda decir hablando?
- El poder de la música es insospechado. En una relación personal, puedes querer mostrarte muy efusivo y el acompañamiento musical puede hacer que esas palabras que no te salen, lo hagan. Eso me ha pasado a mí veinte mil veces. Escuchar la canción adecuada y arrancar a llorar o a reír y mostrar unos sentimientos que antes no podías.

- Y hablando de canciones, ¿cuál puede ser aquella que os ha marcado más saliendo del Sabor de Amor que todo el mundo identifica con Danza Invisible?
- Hemos probado muchas cosas. Te diría que en la primera época, una de las mejores y que más ha definido nuestro sonido es ‘Sin aliento’. Luego una muy característica es ‘Por ahí se va’ que define bien nuestro rollo con muchos juegos de voces a la vez. Somos una pandilla de borrachines simpáticos. 

- Después de tantos años, ¿os planteáis alguna fecha para terminar?
- Hasta que el cuerpo aguante o cuando creamos que tenemos que cerrar el chiringuito. Si tenemos menos ganas, no nos da para comer y vemos que estamos decayendo, hay que dar por finalizada la historia. Danza Invisible es una especie entre peña de amigos y religión. Es un estilo de vida muy particular y tenemos nuestra manera de relacionarnos. Somos colegas y hemos disfrutado mucho. Es algo muy especial mucho más allá del éxito relativo que podamos tener. 

- ¿Qué se siente cada vez que se pisa un escenario?
- Somos bastante buenos en directo y al mismo tiempo cuatro personas muy pintorescas, pero todo eso funciona. Cada uno es de su padre y de su madre y hay veces que salimos mosqueados entre nosotros porque uno no está concentrado. Es raro que salgamos eufóricos pero arriba todo cambia. 

- ¿Qué opina de la música actualmente?
- Habría que encontrar solución para la remuneración de los músicos. Las cantidades de ventas de discos ahora mismo son ridículas. No te lo puedes imaginar. Muchos no graban porque es imposible recuperar la inversión, estás condenado a perder dinero. Es un drama porque va a haber un momento en el que solo van a poder sacar un disco los más pudientes. Por otro lado, no ayuda la situación en España porque tenemos mucho compartimiento de estanco. Está el pop y el rock, el indie, la música comercial… Cada uno por un lado. Veo que la situación en España es muy lamentable. Me encantaría ver en un festival de música alternativa, además de los grupos nuevos, a algún veterano de los 80 en buena forma. Es algo común en Inglaterra, Estados Unidos y aquí parece que si eres de este, ya no eres del otro. No tenemos plataformas donde poder a dar a conocer nuestras nuevas canciones. Te confinan al asilo. 

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