Empeora la situación del niño de cuatro años trasladado de UCI a planta por falta de camas

Empeora la situación del niño de cuatro años trasladado de UCI a planta por falta de camas

SALAMANCA24HORAS adelantaba ayer en primicia la denuncia de una madre cuyo hijo de cuatro años, ingresado en el hospital Clínico desde el pasado 14 de diciembre con un Linfoma de Burkitt que le diagnosticaron en agosto, fue trasladado desde la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) hasta planta porque no falta de camas para atender la creciente llegada de niños enfermos. Pese a la difusión que se ha dado en medios de comunicación y redes sociales, la gerencia del hospital no soluciona el problema y el estado del pequeño Miguel empeora por momentos.

Cabe recordar que el pasado lunes, debido a un aumento de los enfermos, le dijeron que debía dejar su cama a otro niño, siendo trasladado a planta con todas las máquinas que necesita. “Mi hijo necesita tantas que al enchufar todo salta la luz. Las enfermeras son unas benditas, hacen lo posible, pero no dan abasto. Necesitamos más enfermeras ahora atendiendo a nuestros niños y más espacio”, denuncia su madre Esther.

“Mi hijo está peor, vomitando y 38,7 de fiebre. Rezar por mi niño por favor... En este hospital nos van a oír. Rezar por él por favor”, fue su último mensaje anoche. Ayer el pequeño seguía con alimentación por vía, oxígeno, antibióticos, etcétera, “y lo poco que vamos sabiendo de las analíticas va saliendo bien, solo el potasio un poco bajo”.

Esta mañana, Esther relataba la madrugada que ha padecido. "Anoche de repente comenzó a chillar, le dolía mucho la cabeza, al momento su temperatura se disparó y llegó a 39,5. Se puso a vomitar, llegando a perder la sonda que tenia en la nariz para meterle algunos de los medicamentos que no van por vía. Vomitó por tres veces, como no tiene alimentación salvo por vía, vomitó mocos. Tiene el abdomen inflamado, sus pies, su carita y a estas horas, seguimos esperando a saber cuál es el foco de la fiebre, mirando vías y tomando muestras. Mi corazón se dispara. Tengo miedo, estoy cansada".

Esta madre coraje quiere agradecer el trabajo de "enfermeras que no pueden dedicar todo el tiempo que Miguel necesita, las pido perdón cada vez que tengo que llamarlas, porque corren de un lado a otro sin parar. Se organizan como pueden, pero son seres humanos, ayer muchas de ellas terminaron su guardia de tarde a las diez y hoy están de nuevo aquí a las ocho. ¿Que ser humano soporta eso?".

Esther se siente abrumada por las reacciones de la sociedad salmantina, con múltiples mensajes que le han hecho llegar, pero quiere “llegar más lejos con esto. Llevo días sufriendo por él, estresada, sin apenas comer ni poder dormir. Esto no quedará así. Por nuestros niños, por nuestras enfermeras y por nuestros supermédicos que luchan por ellos con lo mínimo y hacen todo lo que pueden hasta donde les dejan. No queremos un parche, queremos una solución para nuestros hijos. No son ganado, son niños, hay plantas vacías y pueden pedir más personal. Que se gasten el dinero que haga falta por salvarles”, añade.

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