Cómo explicar que el CERN no producirá agujeros negros

Cómo explicar que el CERN no producirá agujeros negros
El CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear con sede en Ginebra (Suiza), es el mayor laboratorio del mundo dedicado al estudio de la Física de partículas, un centro de investigación con buenas historias que contar, pero en el que la comunicación es una tarea compleja. Corinne Pralavorio es una de las responsables de hacer llegar esas historias y hoy ha explicado en Salamanca situaciones controvertidas que pueden aprovechar periodistas y científicos para hacer buena comunicación de la ciencia.
 
La primera dificultad para hacer entender la labor del CERN llega de su propio nombre, que contiene la palabra “nuclear”. Este término “está relacionado con el hecho de que las partículas fundamentales del átomo están en el núcleo y, por lo tanto, muchas de las partículas con las que trabaja el centro son nucleares, pero nuestra investigación no tiene nada que ver con la energía nuclear ni con desarrollos armamentísticos”, ha explicado Corinne Pralavorio en declaraciones a los medios de comunicación recogidas por DiCYT (www.dicyt.com).
 
Sin embargo, a menudo el público identifica el CERN con la investigación militar e incluso cree que sus actividades son secretas, cuando se trata de conocimiento científico abierto a todo el mundo. Luchar contra esta percepción y difundir los hechos reales es el trabajo del departamento de comunicación, que en más de una ocasión se ha encontrado con dificultades en los últimos años.
 
Corinne Pralavorio ha puesto dos ejemplos en el seminario que ha servido de clausura del Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología y del Título de Experto en Comunicación Pública de la Ciencia de la Universidad de Salamanca, bajo el título ‘Black holes and faster than light neutrinos. How to turn scientific controversy into an opportunity’.
 
El primero de ellos fue la controversia por la teoría especulativa de que la actividad del Gran Colisionador de Hadrones (en inglés Large Hadron Collider, LHC) de las instalaciones del CERN podría provocar agujeros negros. Aunque carecía de fundamento científico por diversas razones, este planteamiento extravagante triunfó en los medios de comunicación de todo el mundo, pero sirvió para dar a conocer los verdaderos experimentos que, de momento, han dado como resultado el hallazgo del bosón de Higgs.
 
Los neutrinos, demasiado veloces
 
Otro caso muy distinto de problemas en la comunicación llegó desde dentro, cuando se anunció que unas partículas conocidas como neutrinos viajaban más rápido que la velocidad de la luz, algo imposible según las teorías de Albert Einstein y los fundamentos de la Física actual. Más tarde se comprobó que todo era fruto de un error de medición al realizar un experimento, pero también dio mucho que hablar.
 
Estas controversias pueden convertirse en una magnífica oportunidad para los comunicadores e incluso en una ocasión para replantearse y mejorar el trabajo de los científicos, ha comentado Pralavorio, Deputy Head of the Communication Group en el CERN.
 
En su conferencia también ha explicado aspectos generales que dan idea de la gran dimensión y de la importancia científica del centro, en el que colaboran miles de expertos de países de todos los continentes. “Aunque se trata de investigación básica, las tecnologías que se desarrollan han permitido implementar avances tecnológicos en campos que tienen relación directa con la vida cotidiana, como la Medicina”, asegura. En concreto, algunas tecnologías permiten hacer mejor diagnóstico a través de imagen y ya se están utilizando en los hospitales.
 
La protagonista ha asegurado que el CERN tiene un buen presupuesto para investigación, pero no para la comunicación. En cualquier caso, considera que no hay grandes diferencias entre la comunicación científica que realiza un gran centro como el suyo y la que se lleva a cabo desde otras entidades más modestas, como las universidades, salvo que en Ginebra hay “más medios y una estructura más amplia a la que atender”.
 
El público ha estado compuesto mayoritariamente por personas interesadas en la comunicación científica, puesto que esta actividad forma parte del Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología y del Título de Experto en Comunicación Pública de la Ciencia, organizados por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Salamanca (eCyT) y por la Fundación 3CIN, respectivamente.
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