Crece la oposición al consumo de drogas pero aumenta la permisividad hacia el cannabis

Crece la oposición al consumo de drogas pero aumenta la permisividad hacia el cannabis

El 70% de la población española de 15 a 65 años cree que “hay que luchar por una sociedad sin drogas”. Más del 60% opina que “las drogas son sustancias muy peligrosas que no deben ni probarse” y el 58% que “usar drogas no tiene beneficios de ningún tipo”. Estos datos confirman que, de forma mayoritaria, la sociedad española se posiciona en términos absolutos en contra de la presencia social de las drogas y a su uso.

Sin embargo, esta opinión cambia sustancialmente si se pregunta concretamente por el cannabis. Aparece, por primera vez en las investigaciones realizadas por la FAD, una mayoría de personas partidarias de permitir la venta a adultos del cánnabis (52.1%), frente al 44.4% que sostiene que debe mantenerse la prohibición de su venta o suministro de cualquiera de las maneras. Entre quienes son partidarios de la liberalización de la venta a personas adultas, una mayoría (46.2%) se pronuncia a favor de la venta controlada.

Éstas son algunas de las principales conclusiones de la investigación “La percepción social de los problemas de drogas en España, 2014” -realizada por la FAD gracias a la financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas- y que ha sido presentada hoy en Madrid por el director general de la FAD, Ignacio Calderón; el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Asís Babín; y el director técnico de la FAD, Eusebio Megías.

El estudio aborda cómo ha variado la percepción social de los consumos de drogas entre los españoles de 15 a 65 años y su postura frente a ellas en las últimas dos décadas gracias a la comparación establecida con los dos estudios previos realizados por la FAD en 1999 y 2004. Según el estudio, en la evolución de la percepción general de los consumos de drogas se ha producido un aumento significativo –y mucho más amplio de lo esperable según la tendencia establecida hasta 2004- en los porcentajes de las posiciones más beligerantes (no deben probarse, hay que luchar por la sociedad sin drogas), a la vez que disminuye la convicción de que aunque las drogas están ahí pueden evitarse muchos de sus problemas (un descenso de casi diez puntos porcentuales).

También aumentan las posturas que subrayan la peligrosidad de las drogas o que dudan de que puedan controlarse los problemas que causan, aunque también se observa cierto incremento en las actitudes, más minoritarias, que ven menos problemática la presencia de las drogas, y señalan su funcionalidad práctica y la conveniencia de la experimentación. 

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