Enésima pelea en el polémico ‘after’ del pasaje junto a la Plaza Mayor

Enésima pelea en el polémico ‘after’ del pasaje junto a la Plaza Mayor

Una tras otra. Enésima pelea la que ha tenido lugar a primera hora de este domingo en los alrededores del Ambigú, uno de los locales de ocio nocturno de Salamanca que abre sus puertas a las seis de la mañana para que muchos jóvenes puedan prolongar la fiesta hasta el mediodía.

Cinco dotaciones de la Policía Local y una de la Policía Nacional han intervenido para disolver una pelea que ha congregado a decenas de jóvenes ante el estupor de los turistas que ya paseaban por la Plaza Mayor y el hartazgo de los vecinos que fin de semana tras fin de semana tienen que presenciar sucesos como este. “Hoy ha tocado antes”, decía con sorna un camarero acostumbrado a la escena. Las agresiones, el olor a pis, la calle llena de cristales, el consumo de alcohol e incluso de otras sustancias ya son una constante que acrecienta el malestar entre los moradores de las viviendas en la calle Espoz y Mina.

Los vecinos piden que de alguna manera se pueda dar solución para poder controlar este tipo de situaciones porque, como han asegurado, no les es de buen gusto amanecer todos los domingos con la policía en su calle y tener que ser testigos directos de borracheras o de agresiones físicas y exceso de ruido de los jóvenes, impidiendo su descanso. “Es una vergüenza este tipo de situaciones en pleno centro de Salamanca, al lado de la Plaza Mayor”, manifestaba uno de ellos esta misma mañana.

Hablar del Ambigú es hablar de uno de los locales de ocio más polémicos en el que proliferan los altercados entre sus usuarios y las intervenciones policiales. El último ejemplo, el de este domingo. Cabe recordar que en febrero de 2015 caducaba la licencia y el Ayuntamiento estaba dispuesto a no renovarla como tal con el compromiso de que asumiera otro tipo de licencia para continuar prestando su actividad. Por ello se solicitó la licencia como Cafetería, permitiendo al propietario abrir desde las 6:30 horas sin que pudiera utilizar equipos de música como un pub o una discoteca. Pese a que los controles por parte de la Policía iban a ser exhaustivos, lo cierto es que no han cesado las peleas ni las molestias ocasionadas a los vecinos.

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