“Me pegaba porque no le gustaba la cena o porque había estado con mi familia”

“Me pegaba porque no le gustaba la cena o porque había estado con mi familia”

Ester (nombre falso para proteger su intimidad) conoció a su pareja con 23 años, y ya desde el principio empezó a ver “cosas raras”. Sin embargo, no fue consciente de la situación hasta que comenzaron las agresiones físicas, y es que ella misma negaba que se hubiera convertido en una víctima de malos tratos y sufría en silencio.

Tras 7 años de convivencia y una hija en común, Ester decidió poner punto y final a su relación. Ya no podía soportar el miedo con el que vivía día a día, porque las agresiones eran constantes, simplemente “porque no le gustaba la cena o porque había estado con mi familia”.

Cuando cerró la puerta de su casa para no volver se refugió con sus padres, que nunca habían sido conscientes de la situación porque Ester siempre lo escondió. Al principio no se atrevió a contar la verdad, y pese a sus preguntas negaba los hechos. Sin embargo, el acoso por parte de su pareja –que pensó que le perdonaría una vez más y volvería a casa- hizo que Ester se sincerara con su familia.

Además, varios episodios desagradables de los que fueron testigos animaron a Ester a denunciar a su pareja, denuncia que llevó hasta el final. Fue la propia Guardia Civil la que le facilitó un listado de asociaciones de ayuda a víctimas de violencia de género, y Ester eligió la agrupación Plaza Mayor.

Allí afirma haber encontrado mucha ayuda, “tanto a mí como a mi hija” y ahora solo tiene un consejo para las mujeres que sufren malos tratos, “que no aguanten porque yo me arrepiento de no haber hecho antes lo que he hecho ahora”, asegura.

Ester ha llegado a la luz que se ve al final del túnel “yo ahora tengo una vida en la que soy feliz”, y es que detalles tan insignificantes para cualquier persona como por ejemplo entrar en su casa sin sentir miedo o disfrutar en el parque con su hija sin tener que mirar el reloj hacen que Ester sea una persona nueva. 

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