Patrullas ciudadanas organizadas por Whatsapp vigilan los chalés más atracados de León

Patrullas ciudadanas organizadas por Whatsapp vigilan los chalés más atracados de León

Contra los robos en viviendas de toda la vida, seguridad vecinal y casera. Pero del siglo veintiuno. Eso es lo que se está viviendo en algunas urbanizaciones y chalés de determinadas localidades del entorno inmediato de León capital a raíz de una intensa oleada de robos y atracos a manos de presuntas bandas organizadas, que generan una reacción popular ayudada de las nuevas tecnologías.

Y no nos referimos sólo a las alarmas, aunque las empresas que comercializan su servicio están haciendo su agosto. Son, para visualizarlo con un símil, como aquellos grupos de vecinos que antorcha en mano perseguían a Frankenstein, pero hoy con ayuda de grupos de Whatsapp. Grupos que suplen lo que consideran cierta indefensión por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, especialmente la Guardia Civil que tiene la jurisdicción en estos pueblos, y que no son capaces de ponen freno tajante al menudeo sistemático de robos en sus viviendas.

Ocurre en varias zonas residenciales del alfoz leonés, como por ejemplo Villarrodrigo de las Regueras (municipio de Villaquilambre), o los pueblos de Lorenzana y Cuadros (de este último municipio), donde realmente las estadísticas oficiales confirman una elevada incidencia de este tipo de robos.

Robos que no han dejado incluso de afectar incluso a altos responsables, 'ilustres' discretos vecinos de estas zonas, y que muchas veces se han convertido en noticia –por ejemplo, en la noche del partido en que el Real Madrid se enfrentó en León con la Cultural y Deportiva Leonesa- y otras muchas veces no salen en los medios de comunicación. Pero hartan.

"Se trata de trasladar el mensaje a estos tipos de que no nos dejamos comer la merienda, ya está bien, no nos resignamos; por eso nos organizamos para aprovechar a vigilar cuando paseamos a los perros, controlamos las matrículas de coches no habituales, digamos que hacemos batidas para controlar gente sospechosa... vamos, lo que nos repiten en la Guardia Civil que hagamos", explica la vecina de una conocida urbanización de Villarrodrigo. Porque "es que hablamos de decenas de chalés robados y nos dicen que nada, que no hay manera de controlar esto".

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