Sentido homenaje a los guardias civiles víctimas del terrorismo

Sentido homenaje a los guardias civiles víctimas del terrorismo

La Plaza Mayor de Salamanca ha sido el escenario, este domingo, de los actos de homenaje a los guardias civiles víctimas del terrorismo que han organizado de manera conjunta la Comandancia de Salamanca junto con el Ayuntamiento y la Subdelegación del Gobierno. Lo más destacado, para los curiosos, la formación de la Benemérita en la que han participado escuadras de motoristas del Subsector de Tráfico y Seprona, turismos y todoterrenos de Seguridad Ciudadana, un vehículo del Seprona con embarcación neumática, una escuadra de gastadores y dos secciones de fusiles de la Comandancia de Salamanca. La música la puso la Banda de Guerra del Regimiento de Especialidades de Ingenieros Nº11 del Ejército de Tierra.

Especial recuerdo, en esta tarde, a los guardias civiles salmantinos víctimas del terrorismo. Por ejemplo, Antonio Tejero Verdugo, asesinado en un atentado del GRAPO el 12 de noviembre de 1977 en la localidad segoviana de Villacastiín. O Antonio Fernández Álvarez, asesinado el 21 de agosto de 1988 en un atentado de ETA en la localidad navarra de Estella. A los dos, el Ayuntamiento de Salamanca ha prometido calles con su nombre. En representación municipal, presidió el acto el alcalde Alfonso Fernández Mañueco. El primer edil destacó el cariño hacia el cuerpo de la Guardia Civil de todos los salmantinos y recordó “que la prioridad de la Benemérita siempre ha sido servir a España y los españoles”. Lamentó que tanto en Salamanca como en Castilla y León hayan sido atacados en atentados terroristas asegurando “que siempre estaremos con las víctimas del terrorismo. Son ellas las que han soportado directamente y en sus propias carnes los ataques del terrorismo por golpear al sistema democrático y a todos nosotros”.

También estuvieron presentes en este acto la presidenta de las Cortes de Castilla y León, Josefa García Cirac, el delegado de Gobierno de Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano, l jefe de Zona de la Guardia Civil, José Manuel Díez Cubelos, y el teniente coronel de la Guardia Civil de Salamanca, Francisco Javier Jambrina entre otras autoridades. Éste último también tuvo palabras para los dos fallecidos, repasando su trayectoria en el cuerpo truncada por “la fatalidad y la barbaridad”. Señaló que fueron “sumamente difíciles los años de mayor actividad terrorista solo para conseguir fines políticos. Lo cierto es que el estado no se inmutó. Los verdaderos sufridores fueron dos mujeres y cuatro niños que tuvieron que crecer sin dos servidores públicos que únicamente cumplían con su deber”. La Guardia Civil aprendió a secarse las lágrimas y salir adelante”.

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