Más de 2.200 musulmanes residentes en Salamanca inician el mes del Ramadán

Más de 2.200 musulmanes residentes en Salamanca inician el mes del Ramadán

Según los últimos datos del Instituto Nacional del Estadística, las cifras de población por nacionalidad y lugar de nacimiento indican que residen en la provincia de Salamanca más de 2.200 musulmanes, a los que habría que sumar -aunque la cifra es mucho menor- a aquellos que han abrazado la religión por motivos matrimoniales o de otra índole.

Todos ellos acaba de iniciar, este jueves, el mes del Ramadán. 30 días de ayuno desde el alba y hasta que se pone el sol, en lo que es uno de los cinco pilares del Islam.

El aumento de la población árabe en Salamanca ha motivado la apertura de lugares especializados como por ejemplo de la mezquita que se encuentra en la calle García Lorca. Si durante todo el año los hombres acuden habitualmente hasta el templo para realizar sus oraciones, durante el mes del Ramadán la afluencia es significativamente mayor.

Además, también cuentan ya con establecimientos comerciales en los que poder adquirir carne sacrificada siguiendo las indicaciones árabes, especias y otros productos típicos.

Mitos falsos

Existen numerosos mitos respecto al mes de Ramadán, muchos de ellos motivados por el desconocimiento de la religión. Por ello, diversas personas consultadas por SALAMANCA24HORAS aseguran que es completamente falso que durante el mes que dura las personas que lo realizan rindan menos. “No comes durante el día, pero sí durante la noche, y yo por ejemplo en mi lugar de trabajo ni siquiera saben que lo hago y nadie nota nada”, afirman.

Otro de los mitos es que se trata de un ayuno obligatorio, “y no es cierto, se trata de un acto completamente voluntario. El Islam es una religión, no es una secta”, a lo que añaden que el Ramadán es algo que se hace para estar bien con uno mismo, no para que los demás vean si lo haces o no.

Significado del Ramadán

El término Ramadán tiene un significado por cada letra que lo compone. Partiendo de la base de que en árabe no se escribe igual que en español, una española convertida al Islam desde hace 17 años explica las diferentes acepciones.

En primer lugar la R significa misericordia. Así, “si sientes hambre o sed durante el día te solidarizas con aquellos que no tienen para comer” y es la mejor manera de ponerse “en el lugar del que no tiene nada”.

La M significa arrepentimiento. “Uno hace el Ramadán para arrepentirse de los pecados, es como una especie de penitencia”, asegura, a lo que añade que también es un “ejercicio que fortalece el espíritu”.

La D significa la entrada en el paraíso, es decir, que al que lo hace Dios le va a compensar para poder entrar en el paraíso.

Por último, la letra N significa iluminación. “Cuando terminas el Ramadán te da Dios una luz especial, aumenta tu fe”.

Beneficios

Además, las personas que hacen el Ramadán aseguran que también tiene numerosos beneficios, y que el cuerpo agradece el descanso que supone de los excesos del resto del año. Además, afirman que también da fuerza espiritual “porque es algo muy mental” ya que por ejemplo el agua que normalmente bebes durante el día puedes tomarla durante la noche.

Una tarde de oración en la Mezquita de Garrido

A lo largo de este noveno mes del calendario lunar, los musulmanes celebran el Ramadán, una fiesta que no entiende de fronteras puesto que se traslada allá donde esté cada miembro de la comunidad. Salamanca no es una excepción y medio centenar de personas se reúne cada día (algunas más los fines de semana) para realizar las oraciones y romper el ayuno en la Mezquita Al Rahman.

“El Ramadán nos cambia toda la vida, es distinto al resto del año tanto aquí como en los países musulmanes. Te cambia todo el sistema, el horario de trabajo, de estudios…”, asegura Abdallah, presidente de la comunidad. Y es que desde que sale el sol hasta que se esconde no pueden comer, beber, fumar ni tener relaciones sexuales. Junto a eso se realizan cinco oraciones y la conclusión de la cuarta, la de las 22:00 horas, se rompe el ayuno con una sopa compuesta por dátiles y unas pastas ricas en azúcar.

Esta fiesta sirve de conmemoración de la revelación del Corán al profeta Mohammed por parte del arcángel Gabriel. Para guiar las oraciones diarias este año cuentan con la presencia del imán egipcio Sheikh Hamed Hamed Mohamed Issa, de la Universidad Al Azhar.

Como señala el presidente, no es lo mismo celebrar esta festividad en un país musulmán que en uno como España: “En los países musulmanes cambian el horario para que salgan antes, descansen, hagan la compra… En cualquier mes que caiga el Ramadán cambian el horario, pero claro, cambiarlo en un país árabe es más fácil, aquí no. Pero uno se acostumbra, la fe mueve montañas”. Como indicativo afirma que a pesar del calor nunca ha sentido nada, ni hambre ni sed. “Cuando una persona cree en algo y se concentra en ella, no pasa nada”, espeta.

Pero no todas las personas de la comunidad pueden hacer el Ramadán. Los niños, los ancianos cuya salud sea débil, las mujeres mientras tengan la menstruación, las embarazadas y los enfermos no lo podrán llevarlo a cabo. En definitiva, cualquiera para el que suponga un riesgo grave en su salud. En el caso de los niños, hasta los 16 años no comienzan, aunque se les va preparando poco a poco. El propio Abdallah recuerda que cuando él era pequeño solía hacer el ayuno hasta mediodía.

Muchas son las nacionalidades que estos días están representadas en la Mezquita: argelinos, sirios, senegaleses o pakistaníes, pero la inmensa mayoría provienen de Marruecos. Además, a este espacio también acuden varias españolas y una colombiana convertidas. Santa Marta, Béjar y Ciudad Rodrigo son las otras tres localidades de la provincia donde los musulmanes también tienen su espacio de reunión.

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