José Fuentes desnuda placer y brutalidad masoquista en su exposición 'Sublime Dolor'

José Fuentes desnuda placer y brutalidad masoquista en su exposición 'Sublime Dolor'
La nueva obra del artista salmantino José Fuentes, “Sublime Dolor”, estará a disposición del público hasta el 1 de septiembre en la sala 5 del DA2. El autor ha presentado la exposición junto a Julio López, concejal de cultura, y José Gómez, artista que se ha encargado del texto del catálogo. Son 24 las obras que se agrupan bajo el título “Sublime Dolor”, y que representan descarnadamente el masoquismo ejercido por distintas mujeres, todas ellas actuando como víctima y verdugo.

La exposición se divide en tres partes: en la primera, se infligen dolor “placentero” mediante juguetes infantiles; en la segunda, utilizan animales inocentes, ajenos a lo que sucede; y en la tercera, se centran en escarificaciones y se sirven de diferentes santos para obtener su equilibrio entre dolor y placer sexual. La inocencia y el carácter ajeno de los instrumentos de los que se sirven las mujeres es siempre una constante.

José Gómez ha explicado la obra de José Fuentes como un “bello horror”, que funde lo siniestro y lo morboso. Pinchazos, quemaduras, escarificaciones, desgarros…cualquier tortura imaginable es objeto de deseo por parte de las protagonistas de las obras. Las imágenes se vuelven más escalofriantes debido a la impersonalización de las mujeres, ya que aunque se adivina su figura y la silueta de su rostro, no existe detalle alguno sobre sus facciones, ojos, boca o nariz.

Las caras carecen de expresividad sexual o emoción alguna, no se distingue un éxtasis gozoso. “Resulta fácil percibir lo que está sucediendo, pero también lo que va a suceder a continuación”, ha explicado José Gómez. L juego de la mente y las reacciones provocadas ganan fuerza cuando el espectador se siente dentro del cuadro, y no fuera. El volumen y la sensación de vida ayudan a lograr este efecto. La hostilidad a los ojos deja paso a l sexualidad oscura del ser humano, en este caso representada por la mujer.

“He elegido a la mujer porque el cuerpo femenino se asocia con la delicadeza, la suavidad”, ha determinado José Fuentes. De este modo, la dualidad y los opuestos alcanzan su mayor exponente, al romper la aparente fragilidad de la mujer con un terrible dolor que les resulta, no sólo soportable, sino placentero.  “Es analítico y sintético, deleite y náusea”, ha dicho José Gómez.

El autor ha tenido que trabajar con plastilina como una de las materias primas, y con pulpa de papel, matizada con policromías que simulan materiales preciosos y brillantes, como oro, plata y bronce. “No existe intención perversa alguna en la parte dedicada a los santos”, ha señalado José Fuentes. “Siempre son ajenos a lo que sucede, inocentes, la mujer aprovecha su fascinación por la tecnología para servirse de sus instrumentos de placer”.

Así, incluso la contemporaneidad adquiere un papel importante en algunas de las obras. José Fuentes ha expuesto anteriormente en obras tanto conjuntas como individuales, nacional e internacionalmente, y ha desarrollado actividad docente y de investigación.

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