La Universidad de Salamanca propone modelos para mejorar los detergentes

La Universidad de Salamanca propone modelos para mejorar los detergentes
Los consumidores compran y utilizan a diario multitud de productos, pero probablemente muy pocas veces se paran a pensar en el proceso que ha llevado a desarrollar un alimento, un perfume o un detergente. Detrás de ese resultado final está el trabajo de científicos como Mariano Martín, investigador del Departamento de Ingeniería Química y Textil de la Universidad de Salamanca, que realiza modelos para mejorar la formulación de detergentes en polvo, es decir, los ingredientes que deben hacerlos más eficaces, económicos, atractivos para el consumidor y respetuosos con el medio ambiente.
 
“Muchos productos, como cosméticos, detergentes o comidas consisten en una serie de ingredientes que ofrecen unas propiedades capaces de convencer al consumidor”, afirma el investigador en declaraciones a DiCYT. “Un perfume tiene un determinado olor y una duración, un helado tiene que tener un sabor y una textura, y un detergente tiene que lavar bien. Todo ello se controla mediante la formulación, eligiendo los ingredientes y teniendo en cuenta cómo interaccionan entre ellos, porque hay que transformar esas sensaciones en propiedades físicas que se puedan medir”, agrega.
 
El producto no sólo está condicionado por el gusto del consumidor, sino que tiene que ser lo más barato y sostenible que sea posible y todas estas restricciones limitan las posibilidades que manejan los profesionales que lo desarrollan. El coste de los ingredientes o la carga medioambiental que supone producirlos son factores clave en la ecuación que se busca.
 
Además, todos estos condicionantes pueden sufrir cambios que hagan variar el producto final. Por ejemplo, en el caso de los detergentes, “si aparecen nuevas leyes que obligan a eliminar un ingrediente porque su efecto es nocivo para el medio ambiente, tienes que reformular el producto para que siga lavando como antes”. Los modelos que elabora Mariano Martín han despertado el interés de la multinacional Procter & Gamble como una nueva metodología de evaluar “de forma fácil, rápida y barata” la mejor opción para diseñar nuevos productos. Esta metodología puede usarse igualmente en el desarrollo de otro tipo de productos de limpieza, belleza o alimentación.
 
Un detergente contiene entre 30 y 50 ingredientes, como surfactantes, blanqueantes, enzimas o polímeros, entre otros. El objetivo es combinarlos de diversas maneras para conseguir una familia de productos con algunas diferencias entre sí, de forma que puedan satisfacer las necesidades de distintos consumidores.
 
Listos para la toma de decisiones
 
La decisión de incluir un ingrediente no siempre es sencilla. “Hay enzimas que te permiten lavar a una temperatura más baja, lo cual supone un ahorro energético, pero dichas enzimas son más caras”, cuenta a modo de ejemplo el científico de la Universidad de Salamanca. Este tipo de variables sobre la composición del detergente se incluyen en modelos que se ponen a disposición de los profesionales que tienen que tomar la decisión final en una empresa acerca del tipo de producto que van a comercializar. “Les tienes que dar la oportunidad de probar distintas opciones de manera rápida y fácil”, indica Mariano Martín.
 
Aunque estos modelos están basados en la experimentación, para analizar el comportamiento de un producto en función de sus ingredientes no es necesario fabricarlo cada vez que se realiza un pequeño cambio. Basta con acudir al modelo que permite realizar la simulación con un programa informático.
 
Desde el punto de vista económico, otro problema que tratan de resolver estas simulaciones es el de la incertidumbre. “Si hay un problema en cualquier parte del mundo y, por ejemplo, sube el precio de un ingrediente o deja de estar disponible, tenemos que pensar cómo nos puede afectar”, señala el investigador. Anticiparse a este tipo de situaciones y tener un producto robusto ante todo tipo de circunstancias supone un gran reto matemático. “Imaginemos que en lugar de los 30 ingredientes tenemos solo siete. En este caso, manejando varios niveles de precios, estaríamos hablando de evaluar más de 2.000 escenarios”, pone como ejemplo el experto.
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