Centenario por todo lo alto en el Centro de Día de Guijuelo

Centenario por todo lo alto en el Centro de Día de Guijuelo

Esperanza Ingelmo Sánchez se suma al escaso grupo de centenarios del municipio. La concejala de Bienestar Social, Yolanda Alonso Valderrama quiso acompañarla junto a su familia en una fecha tan especial 

Esperanza Ingelmo Sánchez cumplió este lunes 100 años y se sumó así al escaso grupo de centenarios con vida residentes en Guijuelo. Con motivo de tal conmemoración, la concejala de Bienestar Social, Yolanda Alonso Valderrama se acercaba hasta el Centro de Día para felicitarla y entregarle un detalle en presencia de alguno de sus hijos, de sus nietos y bisnietos.

Esperanza que puede presumir de una salud excelente a pesar de su edad, se mostraba muy afable e ilusionada al tener cerca buena parte de la familia, así como agradecía la felicitación por parte del Ayuntamiento. “No sé si me merezco tanta atención”, afirmaba con modestia ya que tanto durante la mañana como durante la tarde han sido varios los homenajes que a cargo del personal del Centro y la dirección del mismo se le habían brindado.

La centenaria recibía un ramo de flores y una placa conmemorativa que le entregaba la concejala de Bienestar Social y unas palabras de ánimo de parte de Julián Ramos Manzano, el alcalde que, aunque no pudo estar en este pequeño homenaje quiso trasladarle todo su cariño y afecto. “Es para nosotros un honor y un placer poder compartir esta fecha con Esperanza y su familia”, señalaba Yolanda Alonso Valderrama quien recalcó el valor de los mayores diciendo que “Guijuelo es hoy lo que es gracias al trabajo duro y el esfuerzo de personas como Esperanza”, añadía.

Esperanza Inglemo Sánchez nacía en Guijuelo un 6 de noviembre de 1917. Se caso joven con Guillermo Martín Guerras con quien tuvo cinco hijos: Guillermo, Pilar, Sebas, Agustín y Rafael. A ellos les criaron “con mucho esfuerzo y trabajo”, reconoce siendo éste “el trabajo” el que dice su secreto para haber llegado a la edad que tiene en tan buenas condiciones. “He sudado mucho”, reconocía. Comenzó a trabajar con 18 años en la Febril de Béjar y después se inició en el trabajo de la chacinería.

Durante décadas trabajó en la fábrica de Alonso Nieto, padre del conocido industrial César Nieto. Allí me jubilé con 65 años”, recordaba. Durante estos 100 años, Esperanza ha visto cambiar Guijuelo, pueblo en el que no solo nació sino en el que ha visto nacer a sus hijos, y criar a sus nietos y bisnietos.

“Recuerdo la Plaza Mayor cuando el suelo era de piedras”, rememoraba. Ahora, un siglo después de su nacimiento, Esperanza ha podido celebrar con su familia esta fecha tan especial. “Durante el fin de semana han venido todos a verme”, afirmaba. Nada menos que sus cinco hijos, sus 13 nietos y sus 13 bisnietos. “Y si Dios quiere acabaré conociendo algún tataranieto”, dice con optimismo, esta guijuelense que hoy se sumaba al escaso grupo de centenarias, memoria viva de Guijuelo.

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