¿Control? ¿Hasta qué punto?

¿Control? ¿Hasta qué punto?

El control a los menores por parte de los progenitores en el uso de las nuevas tecnologías es siempre necesario. Sin embargo la intensidad del mismo varía en función del grado de madurez, la confianza o los límites que se hayan establecido previamente.

Así, desde ‘Padres 2.0’ no aconseja la creación de perfiles falsos por parte de los padres en las redes sociales para controlar la actividad del menor a no ser que exista una sospecha de una actividad inadecuada. En este sentido, el director de la ONG, Albert Gimeno, asegura que “yo como adulto no quiero que me controlen, y no podemos tenerlos las 24 horas controlados”. Por ello insisten en la educación y en la confianza, así como en el establecimiento de los límites, “al igual que cuando empiezan a salir no vas detrás de ellos para ver a qué lugares van”, a lo que añade que lo más importante es sentarse con el menor y hablarle de las nuevas tecnologías al igual que se hace con otros temas como las drogas o el sexo. “Si no has hecho un trabajo formativo, siempre estás a tiempo de hacerlo”, asegura Gimeno.

En cuanto a los controles habituales, existen los conocidos como ‘controles parentales’ que son aplicaciones que se pueden descargar en todos los dispositivos y gracias a las cuales los padres pueden establecer las zonas en las que el menor no puede entrar.

Además, también recomienzan establecer un usuario para cada miembro de la familia en cada dispositivo, así como que los padres conozcan la contraseña de los mismos para poder acceder en caso necesario.

A todo ello hay que añadir otras medidas de seguridad, como por ejemplo enseñar al menor a bloquear a un desconocido en Skype o whatsapp, el correcto uso de la webcam o de las fotos que se suben a Instagram. 

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