Investigadores hispanolusos resaltan la potencialidad de las leguminosas a ambos lados de la frontera

Investigadores hispanolusos resaltan la potencialidad de las leguminosas a ambos lados de la frontera
El Espacio de Innovación y Divulgación Científica de la Universidad de Salamanca en Salamaq 2014 fue este sábado el escenario de la presentación de los resultados del proyecto denominado ‘Mejora de los sistemas agrícolas y racionalización de cultivos para optimizar la competitividad y sostenibilidad de las explotaciones agrícolas’, una iniciativa de cooperación transfronteriza conocida de forma abreviada como ‘Proyecto AGRI-SOS’ en la que investigadores de Castilla y León y Portugal han ido de la mano para lograr interesantes resultados. 

Para ello se han valido de uno de los grandes activos de uno y otro lado de la frontera: la tierra. Aunque en el caso de Portugal los tipos de suelo varían por la heterogeneidad de sus regiones, Salamanca y el país vecino comparten grandes propiedades para el desarrollo de las leguminosas, por su gran capacidad de adaptación. Así lo puso de manifiesto la investigadora Isabel Duarte, del departamento de mejora de plantas perteneciente al Instituto Nacional de Investigação Agrária e Veterinária (INIAV) de Portugal.

Duarte explicó que las leguminosas se desenvuelven mejor en las tierras de peor calidad y en rotación “porque ofrecen gran cantidad de proteínas, son muy productivas, menos exigentes y muy buenas”. Esa circunstancia permite, por ejemplo, que de cultivos como el de la soja se pueda alcanzar una alta producción hasta el punto de reducir notablemente los gastos derivados de la importación. 

Buen punto de encuentro

A juicio de Durarte resulta interesante que Salamaq ofrezca la oportunidad de relacionar las investigaciones de Portugal y España. “De esta forma abrimos las puertas de nuestro trabajo para hacerlo interesante a España con quien compartimos clima y tipos de suelo”, señaló convencida de que realizando labores complementarias se puede lograr el éxito y ahorrar gastos. Para ello, “deberían hacerse más Ferias y más muestras de nuestros trabajos como la que propicia este año Salamaq”.

 

La colaboración hispano portuguesa se inició en el año 2008, cuando se dispararon los costes productivos agrarios coincidiendo con una fuerte subida del precio del petróleo, lo que dio paso poco después a un descenso de los precios de los productos agrarios pese a lo que el de los abonos no bajó.

Europa lanzó el reto a los investigadores ante la necesidad de combatir esa gran crisis y los resultados, un lustro después son evidentes, según explicó Manuel Julio Rodríguez, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ItaCyL).

Trigos y centenos 'perennes'

Entre los resultados, llama la atención la obtención de trigos y centenos denominados 'perennes' que, tras ser plantados, rinden durante un lustro sin necesitar más que un abono periódico. Más que para consumo humano, pues el grano es de pequeño tamaño, su destino es la producción de biomasa. 

 

Es quizá el resultado más llamativo de una investigación que se sustenta en cuatro ejes, los nuevos usos de cultivos tradicionales; la aplicación industrial de esos cultivos para obtener principalmente biomasa; la agricultura de conservación basada en siembra directa y un mínimo laboreo para abaratar costes y, por último, la mejora de semillas para analizar posibles mejoras genéticas.

Rodríguez explicó que el trabajo del grupo investigador transnacional se centra en las leguminosas. De hecho han lanzado ya cinco variedades de guisantes propios al mercado como alternativa a los llegados de países como Francia, Italia, Alemania, e Inglaterra, “que no estaban adaptadas a Castilla y León”. De igual modo, trabajan codo con codo con las diferentes Indicaciones Geográficas Protegidas y las distintas Marcas de Garantía de la región para seguir mejorando la calidad de los cultivos y buscar alternativas ante posibles problemas derivados de las enfermedades agrícolas. 

 
 
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