El Cristo del Amor y de la Paz desafía a los elementos con un acortado recorrido

El Cristo del Amor y de la Paz desafía a los elementos con un acortado recorrido
El cielo no ha dado tregua este Jueves Santo a la procesión de Jesús del Vía Crucis y el Cristo de la Agonía, pero sí lo ha hecho con el Cristo del Amor y de la Paz, que debía haber salido desde la iglesia del Arrabal a las ocho y media. La lluvia obligó a retrasar media hora la procesión que para muchos salmantinos es la más bella entre todos los desfiles de Semana Santa. En primer lugar, por sus singulares estampas desde la iglesia del Arrabal, cruzando el Puente Romano con esos sencillos hábitos monacales alumbrados sólo por la luz de la vela cuando cae la noche. Y en segundo lugar, por su duración, nada menos que seis horas pasando por lugares tan únicos como la subida de la Puerta del Río o la calle Tentenecio. 
 
Pese al riesgo de lluvia, los responsables de la hermandad decidieron no defraudar al numeroso público que aguardaba en los alrededores del templo para ver al Cristo, obra anónima del siglo XVII cargada por 95 hermanos. Pero también de María Nuestra Madre, obra de Hipólito Pérez Calvo de 1987 cargada por 120 mujeres, que este año cumple su vigésimo quinto aniversario desde la primera marcha penitencial. Eso sí, el recorrido de seis horas se acortó hasta la Catedral, para regresar después del acto penitencial. No obstante, al llegar al Puente Romano las imágenes fueron cubiertas con plástico por precaución.
 
Es en los momentos más bajos de la historia de la Semana Santa de Salamanca cuando un grupo de jóvenes acometieron la fundación de esta hermandad desde el amor al prójimo y en la búsqueda de la paz, uniendo tradiciones con la pastoral de la Iglesia dada en el Concilio Vaticano II. Así, un 2 de febrero se funda y recala esta Hermandad en la que ha sido y es su sede canónica la iglesia de la Santísima Trinidad, en el barrio del Arrabal del Puente. El primer recorrido lo realiza el Jueves Santo, 8 de abril de 1971. Es la primera Hermandad en España en incorporar como miembros de pleno derecho a las mujeres, al año siguiente, siendo éstas las primeras hermanas de carga, portando a María Nuestra Madre, en el año 1985.
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