CCOO y UGT proponen aumentos salariales entre el 1,8 y el 3%

CCOO y UGT proponen aumentos salariales entre el 1,8 y el 3%
Las organizaciones sindicales consideran que la mejora de los salarios es imprescindible para sostener el consumo y el crecimiento económico, reducir las desigualdades y los niveles de pobreza y exclusión social, y para repartir de manera más justa los frutos del aumento actual y futuro del Producto Interior Bruto, así como para fomentar la creación de empleo o elevar los ingresos de la Seguridad Social

Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) han trasladado a la patronal la necesidad de que los incrementos salariales para 2017 se muevan en una franja entre el 1,8 y el 3% y permitan obtener a los trabajadores claras ganancias de poder de compra, compensando en parte la importante pérdida producida por las políticas de devaluación salarial aplicadas desde 2010. 

Las organizaciones sindicales consideran que la mejora de los salarios es imprescindible para sostener el consumo y el crecimiento económico, reducir las desigualdades y los niveles de pobreza y exclusión social, y para repartir de manera más justa los frutos del aumento actual y futuro del Producto Interior Bruto (PIB), así como para fomentar la creación de empleo o elevar los ingresos de la Seguridad Social.

UGT y CCOO destacan que el escenario económico en el que se desarrollará la negociación salarial en 2017 viene definido por una situación de crecimiento de la economía española que, aunque está registrando una cierta desaceleración en su ritmo, supondrá el cuarto año consecutivo de crecimiento del PIB y advierten de que los mayores riesgos que se presentan en este momento son la evolución de los precios del petróleo, el impacto del Brexit y la ausencia de una política fiscal más expansiva, que termine de una vez con la nefasta estrategia de la austeridad practicada desde 2010.

Para los sindicatos, este ciclo expansivo muestra tres carencias que están impidiendo que sus efectos positivos lleguen a todo el mundo y que se consolide una senda de desarrollo sostenible y duradera: la mala calidad del empleo que se crea (la precariedad como modelo de crecimiento), la devaluación salarial sufrida desde 2010 y el aumento de las desigualdades y de las situaciones de pobreza relativa y exclusión social.

“Unas características que son la consecuencia de un modelo de crecimiento agotado, basado en la continua contracción de los costes laborales, que apenas logra aumentos de competitividad, y los que consigue son rápidamente absorbidos, y genera un creciente empobrecimiento de la clase trabajadora, o lo que es lo mismo, de la mayoría de la población”, añaden.

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