Con el carnet vigente, dos orejas Ruiz Miguel, una Victor Mendes

Con el carnet vigente, dos orejas Ruiz Miguel, una Victor Mendes

Era una corrida atípica en su gestación y también fue original en su desarrollo, pues el encierro de Conde de Mayalde gustó al aficionado por su presentación y poder. Los problemas derivados de la casta los supieron resolver tres curtidos matadores a los que la prueba les pilló con el carnet aún en vigencia. Ruiz Miguel triunfó con el lote más suave, Mendes hizo un esfuerzo con el más exigente mientras Fundi recogió el cariño de una plaza que le acogió como pocas, pero la espada le privó de la despedida que merecía, informa mundotoro.com

Ruiz Miguel paseó la primera oreja tras lidiar con temple y suavidad al animal que partió plaza, un toro noble, que empujó de bravo en varas y se dejó torear en el último tercio. Otra cortó del sobrero de Antonio Palla lidiado en cuarto turno, toro con son y calidad que permitió disfrutar al torero de la Isla; hubo un par de series con la mano derecha con mucha naturalidad y regusto, propias de la marisma, para finalizar en terrenos de cercanías, dejándose acariciar los muslos con el pitón.

Mendes obtuvo igual premio de otro toro bien distinto, pues el segundo, que empujó en el caballo tuvo un comportamiento exigente y requirió firmeza y mando por parte del portugués, que dio la cara, le pudo y le acabó muletando con brillantez. Bravo y encastado resultó el quinto, toro fuerte y con poder en el peto, que volvió a exigir un esfuerzo al torero luso. Hubo series de gran calado -especialmente dos por el pitón izquierdo- pero la espada le privó de una oreja de ley.

También muy resolutivo anduvo Fundi con el tercero, toro fuerte y cuajado, que mostró su potencia en varas y tuvo un comportamiento complejo y exigente en la muleta. El madrileño se aplicó con paciencia y oficio, hizo un esfuerzo, pero incomprensiblemente el público no pidió la oreja después de una estocada casi entera. El sexto fue otro toro imponente al que el madrileño lidió con solvencia en una faena aguerrida, sobria y sincera. La espada le privó de la despedida que en esta plaza merecía.

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