“Escuchamos una explosión y enseguida dijeron que había caído el muro en Berlín”

“Escuchamos una explosión y enseguida dijeron que había caído el muro en Berlín”

El 13 de agosto de 1961 es la fecha en que se hizo física la división de Alemania en dos mediante la construcción del Muro de Berlín. Tras la segunda Guerra Mundial, separó la ciudad berlinesa que estaba bajo control de la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana. Pero también es la fecha, aunque costara imaginarlo, del inicio o del primer paso hacia la unificación de las dos “alemanias”. El muro constaba de 45 kilómetros de longitud en la división propia de la ciudad de Berlín y de otros 115 que rodeaban su parte oeste con tan solo una docena de puntos de paso.

El bloque del Este, dominado por los soviéticos, sostenía que la construcción del muro servía para proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para evitar la voluntad popular de construir un estado socialista en la Alemania del Este. Sin embargo, en la práctica, el muro sirvió para impedir la emigración masiva que marcó a Alemania del Este y al bloque comunista. Todo ello en el escenario de una maltrecha economía soviética y la floreciente Berlín occidental. Centenares de personas se animaron a cruzarlo pero murieron en el intento.

Este pasado domingo, 9 de noviembre, se celebró el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Una caída que vino motivada por la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989. Cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho provocó enormes manifestaciones que llevaron a la afirmación en ese mismo año, por parte del gobierno de la República Democrática Alemana, que el paso hacia el oeste estaba permitido. Así, se acabó con una separación forzosa de incluso familiares y amigos que llegó a durar 28 años.

De ello puede dar cuenta perfectamente María Mar Soliño, profesora de la Universidad de Salamanca que vivió en primera persona este hecho histórico: la caída del muro. Mar, como gusta que la llamen, se encontraba estudiando en Alemania. Tenía 20 años pero conocía perfectamente por la situación que atravesaba el país germano, ya que su madre es originaria de aquellas tierras y tiene familia allí. Cuando se enteró de la notica, no dudó junto a sus compañeros de estudio en organizar un viaje a la ciudad de Berlín para vivir ese momento en su propia piel. Un episodio que, como ha manifestado a SALAMANCA24HORAS, costaba creerlo en un principio.

“Estaba estudiando en Würzburg, ciudad hermanada con Salamanca. Antes, ya sabía junto a mis compañeros que todos los lunes se manifestaban en Leipzig reclamando la apertura de fronteras. Escuchamos como una explosión muy fuerte y enseguida empezaron a exclamar: ¡Ha caído el muro!, ¡ha caído el muro! Fuimos todos los que estábamos en la residencia de estudiantes a la sala de televisión y no podíamos creer lo que estábamos viendo. Enseguida empezaron las llamadas de teléfono, y eso que no había móviles, para advertirnos que no fuéramos a Berlín. Pero ya se sabe que a esas edades casi siempre haces lo contrario de lo que te digan los padres. Entonces, fuimos en autobuses y coches y nos plantamos en Berlín tres días después”, señala.

“Fue maravilloso el saber que estabas en algo que podía ser un momento histórico y al final así ha sido. Yo conocía perfectamente Berlín, sobre todo la parte del Este. Lo primero que hicimos fue comprar en unos almacenes de Alexanderplatz un martillo con el que picamos en una de las paredes y nos trajimos como recuerdo trocitos del muro”, comenta Mar. Trozos que, por cierto, muestra a día de hoy orgullosa y que también decoran su hogar familiar en Vigo. “Todo el mundo se abrazaba sin conocerse, se podía pasar por la Puerta de Brandemburgo. Todo el mundo era feliz, bebían cerveza… Recuerdo que nos hicimos una foto justo arriba del muro, que tuvimos que escalar. Cuando vi este domingo en directo los actos por el 25 aniversario me emocionaba porque es como si lo volviera a vivir. Sobre todo cuando Angela Merkel cortó la cinta que simbolizaba el muro y permitió que el público pasara de un lado a otro diciendo que no quería fronteras. Todos los años vuelvo a Berlín y mis hijos conocen ese símbolo, lo que es volver a tener la unidad”, finaliza.

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