La amnistía fiscal afronta su última semana por debajo de las expectativas

La amnistía fiscal afronta su última semana por debajo de las expectativas
La amnistía fiscal parcial aprobada el pasado 30 de marzo por el Gobierno afronta su última semana, pues el plazo concluye este 30 de noviembre. Los defraudadores sólo deben presentar una declaración para regularizar su situación y pagar un 10% del importe o valor de adquisición de los bienes o derechos no declarados. Como 'premio' por este acto de buena voluntad, Hacienda no les exige sanciones, ni intereses, ni recargos

Los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, Impuesto sobre Sociedades o Impuesto sobre la Renta de no Residentes que sean titulares de bienes que no se correspondan con las rentas declaradas en dichos impuestos, podrán presentar una declaración para regularizar su situación tributaria. Para ello, deben ser titulares de tales bienes o derechos con anterioridad al término del último período impositivo cuyo plazo de declaración hubiera finalizado antes de la entrada en vigor de esta disposición. Estos contribuyentes deberán presentar una declaración e ingresar la cuantía resultante de aplicar al importe o valor de adquisición de los bienes o derechos el porcentaje del 10%.

Las arcas públicas españolas apenas recaudaron hasta julio 50,4 millones de euros gracias a la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno, según cifras publicadas por la Agencia Tributaria. La amnistía fiscal fue aprobada el 30 de marzo con la intención de recaudar hasta 2.500 millones de euros antes de finales de año. Así, en los cuatro primeros meses de vigencia de la ley tan sólo se obtuvo el 2% de la suma prevista.

Según un informe elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un contribuyente que no declaró una ganancia de 100.000 euros en 2007, por la que hubiera tenido que pagar 18.000 euros, si con esos 100.000 euros de ganancias no declaradas, compró otro bien obteniendo otras ganancias de 3.000 euros en 2011, gracias a la amnistía fiscal podrá regularizar 103.000 euros, de los que sólo tributará 300 euros (el 10% de los 3.000 euros de ganancias no prescritas), sin sanción, ni recargos ni intereses. Si hubiera declarado ambas ganancias en su momento, habría pagado 18.570 euros de impuestos.
 
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