El kickboxing como aprendizaje de vida

El kickboxing como aprendizaje de vida

El kickboxing se ha convertido en una institución de Salamanca. Es uno de los deportes más laureados gracias a los diferentes gimnasios que se dedican a su enseñanza. Este es el caso de la Escuela Élite, una de las más conocidas a nivel nacional gracias a los resultados obtenidos. Hasta nueve campeones del mundo han pasado por su clases de los que dos, Carlos Carrasco y Manu García, siguen entrenando para traerse más medallas del próximo que se celebrará en Turquía.

Los resultados, obviamente, no son casualidad. 172 medallas de oro, 97 de plata y 85 de bronce solo se consiguen a base de trabajo. De buen trabajo. El encargado de ello es Manuel M. García, director de la Escuela entre otras categorías. Él, con la ayuda de los que han sido sus alumnos más aventajados, imparten un sinfín de clases que van desde la iniciación hasta la más profunda competición. A ellas acuden cada año más de 200 personas de todas las edades buscando los valores que ofrece el kickboxing.

Y es que este deporte de contacto es mucho más que golpes que, de hecho, es la parte menos importante de la mayoría de las modalidades que contiene. No hablamos de boxeo, aunque sea una variante parecida con contacto también de piernas, y aquí habilidades como el equilibrio son muy importantes. Combinar puño y pierna es una de los movimientos más difíciles en la técnica del kickboxing porque yo no sé si se habrán fijado con detenimiento en ello pero cada golpe arriba tiene también su golpe abajo. Patada no significa siempre empeine, sino que se puede utilizar cualquier parte del pie para contactar con el contrario.

Precisamente para contactar y para que no te contacten, la velocidad y la flexibilidad es también una parte muy importante. Y ni que decir tiene que la forma física es esencial. El kickboxing es uno de los deportes más cansados de los que existen lo que provoca una absoluta relajación una vez trabajado. De hecho cuenta Manuel G. García que ha habido, incluso, algún caso en la Escuela que ha conseguido salir de una depresión o conseguir un ascenso.

Lo anterior es debido a la formación integral que se practica en Élite. El kickboxing no es saber encajar y repartir golpes, es una filosofía de vida a largo plazo. “No hay nada sólido que se consiga a corto plazo”, dice Manuel G. García que destaca por encima de todo la habilidad del kickboxing para conseguir confianza en uno mismo. Esto solo se consigue desde el trabajo continuo, desde el aprendizaje de parámetros y valores que te permitan triunfar en la vida. La fortaleza física no es nada sin la mental y es aquí donde se trabaja primero. Esfuérzate, sacrifícate y sé constante y triunfarás.

Más allá de las vidas privadas de cada uno, en lo deportivo no les va nada mal aunque no lo parezca en el trato personal. La humildad se respira por los poros de todo unos campeones del mundo. Y esta es la mayor diferencia con cualquier otro deporte. Se saben de un deporte no tan seguido como otros y muestran orgullo por poder competir con estos solo a través de sus méritos y valía personal. El dinero, por supuesto, no es la mejor parte de este deporte pero en la Escuela Élite no solo lo aceptan sino que, además, lo agradecen precisamente por lo anterior. Todo lo que consiguen, y es mucho, es por mérito propio.

Ellos forman parte de una Federación que no deja de dar alegrías. España es una de las potencias europeas del kickboxing a pesar de tener menos recursos que Ucrania o Rusia, por ejemplo. Estas naciones suelen acudir a los campeonatos con innumerables deportistas aunque en el porcentaje de ganadores, los españoles estén por encima. Y hablando de estar por encima, la Escuela Élite ha conseguido ser un referente del kickboxing. Solo con trabajo y mucha implicación. Si quieren aprender vida, acudan. 

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