Piden más de cuatro años de prisión para el dueño de un local por venta de drogas

Piden más de cuatro años de prisión para el dueño de un local por venta de drogas

El Juzgado de lo Penal número dos de Salamanca ha acogido en la mañana del martes un juicio contra tres personas por un delito contra la salud pública por tráfico de drogas en un bar junto a la estación de autobuses. En concreto, ha sido contra L.E.H., A.Z., y S.G.G., las tres implicadas para las que el Ministerio Fiscal pide cuatro años y seis meses de prisión para la primera y tres años para las segundas, además de una indemnización de 30.000 y 15.000 euros, respectivamente.

Los hechos se retraen a los primeros meses de 2013 cuando, después de las investigaciones y seguimientos de la Policía Nacional, el cuerpo encontró 18 placas de droga, distribuidas en bellotas y barritas, en el interior del cuadro diferencial y en un tubo de PVC en el interior de la campana extractora de humos, así como también dentro del molinillo de la cafetera. El valor de la sustancia intervenida, realizada su venta en gramos, hubiera supuesto en el mercado ilícito la cantidad de 15.000 euros. Este establecimiento comercial ya fue objeto de una redada antidroga en la que se detuvo a ocho miembros de una banda que compraba el hachís en Madrid, lo almacenaba en Carbajosa y lo distribuía en el bar mediante el menudeo por el que ya había sido acusad L.E.H., la persona propietaria del establecimiento.

En la operación, llevada a cabo el 9 de mayo, sin embargo, solo se produjo la detención de A.Z. y S.G.G., que se encontraba dentro del bar en el caso de la primera y que llegó más tarde, durante el proceso, en el caso de la segunda. Más tarde se procedió a la imputación también de la persona que era dueña del establecimiento, L.E.H.

Vista

Durante el juicio, las tres personas acusadas han negado su implicación en los hechos. La que era propietaria del bar ha sido la que ha declarado en primer lugar asegurando que, a pesar de ser el dueño, apenas frecuentaba el local. Era S.G.G. la que, en calidad de empleada, aunque sin contrato, desde hacía poco más de mes y medio, hacía todas las gestiones del bar como abrirlo, cerrarlo o, incluso, proveerlo de aquello que le faltara, hecho que ha negado durante la vista. Según ha declarado, las llevas le eran entregadas por las otras dos personas acusadas, especialmente por A.Z., al que ha considerado como muy amigo del dueño. L.E.H. ha negado, asimismo, que supiera de la existencia de la droga que se incautó la Policía Nacional durante el registro ya que se encontraba en Almería durante esa semana.

S.G.G., por su parte, ha dicho desconocer si estaba en Almería aunque no le constaba esa información. Según declaró, accedió como camarera al local sin contrato por lo que si hubiera sabido del tráfico de droga, no hubiera vuelto. Afirmó no haber vendido nada e, incluso, no saber de su existencia. La única explicación que dijo encontrar sobre la encontrada en el molinillo de café, que ella utilizaba diariamente, fue la de que en el momento del registro se introdujera en el mismo y se entremezclara en el propio café ya que al tubo de PVC y al cuadro diferencial no tenía acceso diario.

A.Z. aseveró que no tenía una relación íntima con el propietario del bar y que acudía allí de vez en cuando como cliente, aunque ayudaba en la carga y descarga de las bebidas. Sin embargo, en el momento del registro se le encontró detrás de la barra declarando en primer lugar que estaba sirviendo un café, hecho que él mismo ha negado en la vista celebrada este martes. Además, declaró que en aquel momento era pareja de S.G.G., algo que ha negado la otra acusada que sí afirmó haber tenido algún "lío esporádico" con él.

Los testigos, agentes que participaron en el registro, han afirmado que en el mismo local se le encontró a una clienta una bellota prensada de hachís con una K en el envoltorio similar a las que luego se encontraron en el resto. Según han declarado, en ese local ningún camarero echaba raíces y había un ir y venir de clientes a las que le eran requisadas sustancias estupefacientes. Sin embargo, ningún agente pudo testificar quién vendía las mismas aunque sí que eran S.G.G. y A.Z. los que más se encontraban en el lugar, mientras que al dueño también se le vio merodeando en varios momentos el bar.

Por todo ello, el Ministerio Fiscal pide cuatro años y seis meses para L.E.H. y tres años para los otros dos acusados al considerar acreditado el delito ya que la importante cantidad que se encontró solo puede ser para el tráfico. Además, las declaraciones, según comentó la fiscal, de los acusados están llenas de contradicciones. En lo que respecta a S.G.G., afirmó que se presentó como encargada, algo que, sin embargo, ella misma matizó diciendo que era la responsable ya que se encontraba al mando ante la falta del verdadero encargado.

Los abogados defensores, por su parte, piden la absolución de sus clientes ya que no hay una participación clara de los mismos según han afirmado los propios agentes y al no existir testigos de que los acusados vendieran las sustancias estupefacientes.

los lugares donde se encontró la droga eran de fácil acceso para los que lo conocieran

 

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