Los apicultores salmantinos, pendientes de la Universidad de Valladolid

Los apicultores salmantinos, pendientes de la Universidad de Valladolid
El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León ha aprobado una subvención a la Universidad de Valladolid de 28.020 euros para la realización de un proyecto de investigación que analice las causas de la alta mortandad de las abejas y si algunos pesticidas afectan a su desaparición. La investigación, que realizará la Facultad de Ciencias, se centra en un aspecto crucial para un sector en que Castilla y León es líder nacional en explotaciones apícolas con el 16 % del total de España. El proyecto se enmarca en las medidas a desarrollar del Plan Apícola Nacional 2014-2016 aprobado el pasado mes de julio por la Comisión Europea.

Esta iniciativa resulta especialmente relevante para Salamanca pues cerca de 250.000 de las 372.586.000 colmenas de toda la Comunidad están en manos de más de 400 apicultores salmantinos. A esa circunstancia se añade que el sector llega a crear en la provincia más de 1.500 puestos de trabajo indirectos cada año.

Castilla y León lidera el ranking de explotaciones apícolas con el 16 % del total nacional, y un total de 4.008 apicultores. La Comunidad se sitúa entre las cuatro principales regiones en cuanto al número de colmenas y a la producción, con 3.636 toneladas anuales de miel. Se trata de un sector relevante desde el punto de vista económico y social al generar, tanto sector productor como transformador, más de 40 millones de euros y dedicarse a esta actividad más de 4.000 personas.

Dada la relevancia del sector, y el papel crucial que juegan las abejas, junto a otros insectos polinizadores, en la producción de alimentos, además de mantener la biodiversidad y el asentamiento de población en zonas desfavorecidas, el Gobierno autonómico viene desarrollando medidas para la mejora de la producción y comercialización de la miel y potenciando la realización de proyectos de investigación en apicultura. Estas actuaciones desarrolladas por la Junta de Castilla y León se enmarcan en los Planes Apícolas Naciones, cuyo último Plan, el 2014-2016, se ha aprobado por la Comisión Europea el pasado mes de julio.

Plan Apícola Nacional 2014-2016

 
Estos planes son los instrumentos que utiliza la Administración para fomentar la actividad apícola así como consolidar la profesionalización y alcanzar una mayor modernización del sector, para obtener mejores producciones, con lo que se mejoran los rendimientos, así como mejorar la comercialización al obtener un producto de mayor calidad.

 

El Plan recién aprobado, con una asignación presupuestaria de 33 millones de euros para los próximos tres años, cuenta con las siguientes novedades: se podrán subvencionar las medidas que los apicultores desarrollen y apliquen para luchar contra la avispa asiática dado que su presencia en los asentamientos apícolas es letal para las abejas ya que se alimenta de ellas; y también se podrán subvencionar las medidas preventivas que aplique el apicultor para reducir los daños provocados por el abejaruco siempre que exista un protocolo oficialmente aprobado por la autoridad competente.

Las medidas del Plan se articulan en cinco líneas de actuación: asistencia técnica a los apicultores, lucha contra la Varroasis, racionalización de la Trashumancia, medidas de apoyo a los laboratorios de análisis, y la colaboración con organismos para la realización de programas de Investigación, donde se encuadra el proyecto a realizar por la Universidad de Valladolid acordado en su reunión de hoy del Consejo de Gobierno.

Despoblamiento de colmenas

El proyecto que desarrollará la universidad pública vallisoletana analizará las causas de la alta mortandad de las abejas y si algunos pesticidas afectan a su desaparición. La investigación se centra en esta problemática dado que, en los últimos años, se aprecia a nivel mundial, una constante disminución del número de individuos y colmenas, fenómeno que se conoce con el nombre de ‘síndrome de despoblamiento de las colmenas’ o ‘trastorno del colapso de las colmenas’, y que genera una gran preocupación socioeconómica y medioambiental.

 

Entre los factores que han originado dicho fenómeno, los científicos destacan la exposición de las abejas a pesticidas sistémicos, como la imidacloprida y otros neonicotenoides (cuyo uso en el tratamiento de semillas ha sido suspendido por la Unión Europea en julio de 2013), así como distintas infecciones que afectan a dichos insectos, tales como el microespórido Nosema ceranaea.

El objetivo de esta investigación, denominada ‘Presencia y persistencia de residuos de neonicotenoides en cera y polen’, es apoyar los estudios acerca del riesgo que la aplicación real en campo de estos insecticidas puede tener sobre las abejas, para lo cual se examinará las concentraciones actuales, antes de la prohibición y posteriores a ella, siguiendo con estudios experimentales en campos de maíz y girasol, tratando además de conocer la persistencia de los posibles residuos, tanto en el polen como en la cera.

 
 
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