El Bosque de Béjar, donde los duques descansaban

El Bosque de Béjar, donde los duques descansaban

A menos de un kilómetro de Béjar se encuentra el jardín renacentista de El Bosque del duque de Béjar, uno de los lugares más bellos de la localidad y su comarca, mantenido en la actualidad por el Ayuntamiento.

Fundado en 1567 por Francisco II de Zúñiga y Sotomayor para que los duques de Béjar tuviesen un lugar por donde pasear tranquilamente cerca de la propia ciudad, destaca, sobre todo, que esta pequeña extensión de terreno que servía como coto de caza antes de edificarse, tiene claras influencias italianas y sigue siendo uno de los enclaves más bonitos y menos conocidos de Castilla y León.

Para poder construir esta zona de descanso, se desvió en un principio el río Navalengua, lo que más tarde serviría para que las fuentes expulsasen agua y que los bosqueros (denominados así por aquel entonces) pudiesen regar todas las plantas que constituían el complejo ducal. 

Desde que se fundó hasta 1869, el Bosque permaneció en las manos de los Duques hasta que se vendió a Cipriano Rodríguez Arias. 

En la parte superior de El Bosque, el visitante se encuentra con el palacete del siglo XVI, un gran estanque cuadrangular con patos en cuyo centro podemos encontrar una isleta donde se accede en barca (ya no se está permitido excepto a personal autorizado) y numerosas fuentes que lo rodean. En la parte inferior se ubica una zona de descanso que consta de cuatro fuentes, ‘La del Escudo’, ‘La de las Copas’, ‘La del Paraguas’ y ‘La del Cisne’, además de bancos donde se sentaba el duque. 

Considerado desde 1946 bien de interés cultural, El Bosque es uno de esos lugares que todo habitante de la provincia de Salamanca tiene que visitar. 

Plataforma en Defensa del Bosque 

Esta asociación bejarana se ha encargado durante los últimos años de defender la única villa renacentista de España “frente al poco interés que ha mostrado el Ayuntamiento de Béjar y la Junta de Castilla y León”, critica su coordinador Antolín Velasco. Junto al grupo cultural San Gil, un colectivo sin ánimo de lucro dedicado a la promoción de la cultura y la protección del patrimonio, denuncian el estado de El Bosque y quieren que tenga como espejo los jardines de Villandry, en el valle francés del Loira. 

De la misma forma, critican el hecho de que todos los partidos políticos de Béjar prometieron en su momento que El Bosque tendría una reforma global “y la única que se ha realizado es una intervención en el estanque en la que se invirtieron miles de euros para arreglarlo, una intervención que no logró el objetivo esperado”. 

La última reforma en El Bosque data de febrero de este año. Además, el Ayuntamiento ha invertido -en una intervención cosmética- 90.000 euros en reparar la casa del bosquero, “pero no deja de ser un cambio parcial cuando lo que se pretenda es que sea en conjunto, ya que lo que vemos al entrar no es lo único que existe en toda la finca ducal”. 

A juicio de la Plataforma, el proyecto de restauración “no se puede dejar en manos de cualquiera”. Si las obras se hubiesen hecho bien en un principio, añaden, “no habría los problemas que hay actualmente en El Bosque”.

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