"El proyecto de Ciudadanos va de recuperar la clase media y trabajadora de España"

"El proyecto de Ciudadanos va de recuperar la clase media y trabajadora de España"

Es la cara conocida más televisiva para los salmantinos pese a su juventud. Pablo Yáñez se convirtió en diputado después de las elecciones del pasado 20 de diciembre y aspirará a hacerlo en las próximas, en una repetición de elecciones en el que el sentimiento y realidad política ha cambiado en solo seis meses. Izquierda Unida y Podemos ya son Unidos Podemos, algo que Yáñez considera legítimo aunque se trate de un acuerdo por el que el que el que se hacía llamar nuevo partido vaya de la mano con el “antiguo Partido Comunista”. Asegura tener autocrítica y haber mejorado tanto la campaña como el programa político para acercarse a la ciudadanía y explicar el arduo trabajo realizado en la última legislatura. Para la próxima aspira a que su partido se consolide y tiene palabras para el resto de corporaciones. 

- En estos meses ha pasado por varios platós de televisión. ¿Qué le ha parecido este nuevo mundo?
- La experiencia tiene un valor enorme. El haber vivido un cambio en Salamanca, haber roto el status del bipartidismo y conseguido el éxito y vivir luego esta breve pero intensa legislatura es bonito. Ahora estamos en una posición mejor, hemos demostrado que sabemos crear consenso y, en el ámbito personal, orgulloso porque el partido ha decidido confiar en mí para ser una de las personas que le ponga voz al trabajo que está haciendo el partido en los medios nacionales.

- ¿Le ha cambiado la vida a pie de calle? ¿Le reconocen?
- Empieza a haber gente que sí. Es gratificante el ver no solo que se reconozca a la persona sino que se reconozca el trabajo que se está haciendo. Se reconoce el trabajo del partido en Salamanca, en las instituciones, y a nivel nacional. Cuando tienes uno de esos días que cuestan porque se hacen muchas cosas y no todas son fáciles porque se intenta romper el status quo que ha imperado siempre, es gratificante ver que la gente tiene cariño a la labor que estamos haciendo.

- ¿Qué ha cambiado de aquel Pablo Yáñez que se presentó el 20 de diciembre?
- Por un lado la experiencia. He vivido en primera persona esta situación. El poder participar en la vida parlamentaria, el haber tenido responsabilidad en el Grupo Parlamentario, el conocer de primera mano la institución, cómo funciona, eso te prepara más para poder hacer las cosas con mayor eficacia. Yo lo hago encantado porque me siento un privilegiado aunque tiene un coste de desgaste y absorción muy grande. No tiene horarios.

- Esta legislatura ha sido corta pero intensa aunque queda la idea de que no han sido capaces de ponerse de acuerdo.
- Es que no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo y lo hemos dicho, además, con un tono de autocrítica que sería beneficioso que tuviesen más. Es un fracaso político el no ser capaces de construir un acuerdo. Y esto lo dicen quienes más han hecho por que se pudiese construir ese acuerdo. Nosotros llegamos el 20 de diciembre con un grupo de 40 diputados que aritméticamente no eran decisivos. A nadie se le escapa que si Ciudadanos hubiese tenido 70, 90 o 120 escaños hoy habría un gobierno reformista y constitucionalista. 

Podíamos haber optado por el ‘método PNV’, te sientas en un rincón, dices que no a todo y esperas a ver qué sucede pero no era a eso a lo que habíamos venido. A pesar del coste que eso pudiese tener, íbamos a tomar la iniciativa y creo que gracias a Ciudadanos por lo menos se consiguió que a pesar de la guerra fría entre PP y PSOE pudiese haber un acuerdo en la Mesa del Congreso que ha permitido que sea la más plural de la democracia. Es un éxito de Ciudadanos conseguido yendo de una sala a otra porque los dos principales partidos no querían ni sentarse en la misma mesa. 

Luego llega la segunda parte, la de intentar que hubiera una legislatura, y ahí hicimos lo que entendemos coherente, sentarte a hablar con el candidato al que el jefe del Estado le encomienda construir un gobierno. La sorpresa pudo ser que el más votado le dijo no al jefe del Estado y tuvimos que sentarnos con un partido que piensa diferente pero con el que nos une un espacio de constitucionalismo, de europeísmo, de economía de mercado y de Estado de bienestar. Se han puesto las mimbres de que los políticos asuman que la nueva etapa política en España va a volver a ser de entendimiento, de diálogo, de acuerdos y de darse la mano. 

- Si el resultado es similar el 26-J, ¿qué nos hace pensar que se formará un gobierno y no habrá otras elecciones en diciembre?
- Que algunos han necesitado este primer fracaso para entender que esta etapa política va de acuerdos, que no va a haber una mayoría absoluta o amplia para apoyarte en un partido nacionalista a base de chantajes. Las encuestas dicen que unos pueden perder unos pocos escaños, que otros podemos ganarlos pero que el mapa político no va a cambiar. Confío en que quien no ha sabido ver eso a la primera sepa que los ciudadanos no nos van a permitir equivocarnos también a la segunda. 

- ¿Quién no lo ha sabido ver? Todo el mundo dice que sí lo ha sabido ver pero... Y el pero ya es diferente.
- Yo lo que veo son cuatro realidades distintas. Dos partidos que pensando distinto han sido capaces de sentarse a hablar y ver los puntos en los que podemos ponernos de acuerdo. Y luego otros dos partidos, uno que le dijo que no a los debates, que no a sentarse en una mesa con nosotros, le dijo que no al jefe del Estado, le dijo que no a analizar el documento con el que sí llegamos a un acuerdo con el PSOE de 200 puntos. Le dice que no a todo y a todo el mundo. No ha sido capaz de sentarse en una mesa de negociación durante los cinco meses que ha durado la legislatura. Al lado está Podemos que, cuando se ha sentado, ha sido para dinamitar un acuerdo diciendo que quiere la independencia de Cataluña, que quiere sacarnos del euro, que quiere que Pablo Iglesias sea vicepresidente, que quiere controlar el Ministerio del Interior, el CNI, la televisión. Creo que los ciudadanos, que son mucho más inteligentes que lo que algunos suponen, van a juzgar quiénes han tratado de construir acuerdos y quiénes no.

- Si Mariano Rajoy hubiera intentando formar gobierno, ¿lo habría?
- Eso no lo podemos saber. Lo que hubiese cambiado o no cambiado es que nosotros nos hubiésemos sentado igual con el candidato designado por el jefe del Estado para intentar sumar escaños en una investidura. Lo que no vale es tener todo el día en boca la gran coalición y cuando alguien te hace las dos terceras partes del trabajo, decir que si tú no eres presidente no te vale. El PP ha criminalizado el acuerdo entre Ciudadanos y PSOE cuando lo que dice es que quiere un acuerdo con Ciudadanos y PSOE.

- Antes comentaba que Ciudadanos tenía un tono autocrítico. ¿Qué parte de culpa tiene Ciudadanos en que se repitan las elecciones?
- Que no hemos sido capaces de romper la guerra fría entre dos partidos que no son capaces ni de darse la mano. Tuvimos un primer éxito en la Mesa del Congreso pero no hemos conseguido ni tan siquiera que el PP se siente a negociar. Lo que sabemos que les gustaba de nuestro acuerdo es lo que han copiado. Sale Maroto hablando de las medidas de conciliación y vas al programa de Ciudadanos y está ahí. Pero no hemos podido ver en qué no estaban de acuerdo. Esa es la parte de fracaso. Es una autocrítica en la medida de las responsabilidades de cada uno. 

- ¿En qué ha cambiado Ciudadanos en estos meses para intentar superar los 40 diputados del 20-D?
- Hemos tratado de cumplir con el compromiso que habíamos adoptado. El que nos votó, lo hizo esperando diálogo, que no fuésemos dogmáticos y lo hemos hecho. Hemos aprovechado estos meses para mejorar el trabajo que traíamos y el programa electoral que hoy presenta Ciudadanos es un programa mejor porque hemos tenido la oportunidad de reunirnos con organizaciones, autónomos, empresarios, sindicatos, colectivos que han enriquecido el trabajo. Nosotros intentamos siempre aprender de lo bueno y malo. 

- ¿Por qué es mejor el programa electoral?
- Porque hemos podido escuchar más voces. Porque el tener una representación en el Congreso de los Diputados te permite acceder a más colectivos y también que más colectivos se acerquen. Pero el programa ha cambiado principalmente en una cosa, que Rajoy deja un agujero de diez mil millones. Se ha caído el mito de la buena gestión del PP. Europa ha llamado a la puerta y ha dicho ustedes inflaron el presupuesto y han venido las cuentas y resulta que el déficit del Gobierno de la austeridad se ha desviado un 20%. Ni recortando tan salvajemente han sido capaces de cumplir con el objetivo. 

Esto es lo que obliga a ser coherentes. Ciudadanos es el único que va a presentar un programa económico en el que se dice qué se va a hacer, cuánto gasto genera, de dónde viene el dinero y cuántos ingresos se prevén. Y nos hubiera gustado tener diez mil millones de euros más si el señor Rajoy no se hubiera dedicado a jugar con los españoles y de intentar engañar a Europa. 

- ¿Cuáles son las propuestas más interesantes de Ciudadanos en los ámbitos económico, laboral y social?
- Hay que abrir una nueva etapa en España de oportunidades. El modelo económico y laboral del PP y del PSOE ha fracasado. España en los últimos 20 años ha tenido cuatro veces más de 20% de paro. Un paro estructural el doble del que la Unión Europea. España es un país que cuando crece genera un 93% de contratos temporales, de contratos basura y de contratos precarios. España sigue a la cola del fracaso escolar en Europa, a la cola de la mayor tasa de repetición de curso. 

Hemos construido una administración que se ha convertido en el enemigo del emprendedor. Los autónomos siguen teniendo que pagar 300 euros genere o no actividad económica. Eso se tiene que terminar y el objetivo de Ciudadanos es darle la vuelta, que los autónomos no empiecen perdiendo el partido 3-0, que construyamos un modelo educativo que dure una generación, que consigamos que los niños hablen inglés, que se potencien capacidades creativas, que no tengamos que lamentar que no haya una universidad entre las 200 mejores del mundo en España y que el mercado laboral sea un mercado de oportunidades. 

Ciudadanos lleva el programa más reformista, que pretende hacer reformas como generar un contrato único estable que le dé a la gente estabilidad dentro de la empresa, que le dé seguridad al empresario y al trabajador. El complemento salarial garantizado es la medida que más ha permitido sacar a gente de la pobreza en los países del mundo desarrollado. Claro que hay que subir el salario mínimo pero me preocupa más que en España hay siete millones de personas que tienen un empleo y son pobres. 

- Hay un tema que se está escapando de las campañas que es la jubilación. No tanto las pensiones como sí la edad de jubilación.
- Creemos que los 65 años es una buena edad para jubilarse y que quien quiera prolongar su vida laboral tiene que tener capacidad para hacerlo. Pero nos tiene que preocupar más cómo se van a pagar las pensiones. El Gobierno de Rajoy ha reducido la hucha de las pensiones a la mitad. Tenemos un sistema que el empleo que genera no es de calidad y ante eso, está el no hacer nada o generar impuestos a mayores y seguir gravando y asfixiando a la clase media en España. Eso es Rajoy, que se presentó en 2011 diciendo voy a bajar los impuestos y que en 2012 acometió la mayor subida de impuestos de la democracia. Los pensionistas tienen que tener la seguridad que después de toda una vida trabajando, el Estado responde. Eso solo se puede hacer si hacemos una reforma que ponga a más gente a trabajar con mejores salarios y cotizaciones. 

- ¿Qué se va a hacer en la campaña?
- Vamos a intentar explicarle a la gente qué hemos hecho en estos meses y vamos a hablar de qué va a pasar el día 26. Quien vote a Albert Rivera sabe que está votando a un presidente honesto y a un presidente con capacidad de diálogo y creemos que eso es lo que pide la ciudadanía. El partido ha sido capaz de construir una estructura mayor de gente que explique mejor las propuestas. Vamos a tener cercanía, que ya la tuvimos en la anterior campaña y vamos a tratar de estar cerca de lo que nosotros llamamos los héroes anónimos como los emprendedores. Nuestro proyecto va de recuperar la clase media y trabajadora de España. 

- ¿En qué se equivocó en la anterior campaña?
- En su momento hicimos autocrítica. Dijimos que quizás hicimos una campaña demasiado institucional. Ciudadanos fue el foco de los ataques de la campaña del 20 de diciembre y creímos que bastaba en contar nuestro relato. De eso hemos aprendido, que los ciudadanos también tienen que ver cuál es la confrontación de ideas en positivo y vamos a intentar, haciendo una campaña mucho más barata, debatir más. Vamos a quedarnos en casi el 70% menos de lo que permite el techo de gasto. Ha sido una pena que no pudiese haber un acuerdo sobre la reducción del gasto en la campaña. Nos hemos encontrado que hay algunos que siguen empeñados en enviar las papeletas con las tres cruces y que eso ha impedido que se ahorren 25 millones de euros. 

- Vuelve Venezuela a la campaña. ¿Por qué?
- Hay 200.000 españoles que viven en Venezuela y casi todos comparten los mismos problemas que los venezolanos que son una crisis humanitaria terrible, sin medicamentos, sin alimentos, una crisis de seguridad y de libertad política porque hay personas que están en la cárcel por hacer oposición. Negar la realidad de que hay un problema en una zona del mundo que es hermana me parecería cobarde. El viaje de Albert Rivera ha marcado el debate político pero es razonable que la Asamblea Nacional de Venezuela invite a un líder político a pronunciar una conferencia. Entiendo que haya a quien le moleste que antes ellos podían ir callados a Venezuela a coger dinero para financiar su proyecto y ahora hay quien va a Venezuela y le pone rostro a la miseria que crea quienes financian su proyecto. Eso duele. 

- En la anterior campaña hubo dos polémicas en torno a Ciudadanos: la violencia de género y el cierre de los pueblos.
- Respecto a la violencia de género hemos pedido en el Congreso de los Diputados más medios, que los agentes y jueces tengan más medios para proteger a quienes sufren esa violencia y para perseguir a los que la ejercen, para que haya más coordinación, que se fomente una ley que proteja los tipos de violencia dentro de una familia. Queremos endurecer la lucha contra una de las mayores lacras que tiene este país. A pesar del juego que algunos quieran, la sensibilidad social no es parte solo de algunos. O peleamos todos o la ineficacia se cuenta en vidas humanas. 

En el tema de las diputaciones hemos sido tan coherentes que se pensaron que nos podían dar palos por ello. El cierre de las diputaciones molesta a quienes viven de las diputaciones provinciales y es normal. En estos meses no he visto un clamor ciudadano para defender su supervivencia, he visto a los diputados provinciales del PP detrás de una lona diciendo la Diputación no se cierra. Lógico cuando has montado tus chiringuitos políticos y te presentas por otro pueblo para conservar la Presidencia. Seis de cada diez euros que manejan las diputaciones van a sostener la propia estructura de la Diputación, solo dos van a los municipios. Los otros ocho también son suyos. Vamos a hacer que el dinero llegue donde tiene que llegar sin que se pierda por el camino. No es mi pueblo no se cierra, es mi chiringuito no se cierra. 

- Además de la despoblación en Salamanca, ¿qué otros temas preocupan?
- Los problemas de los salmantinos son los problemas de todos los españoles, el paro y la situación económica y la corrupción. Y Salamanca tiene además ese tercer elemento, que es fruto del primero, que es la despoblación con la generación mejor formada que no tiene hueco en su tierra. Exportamos talento y, mientras algunos dicen que es porque se quieren ir fuera, nosotros decimos que le estás condenando, con dos carreras y un máster, a echarle más horas que un reloj, a cobrar 600 euros, a ser imposible irte de casa y a crear un proyecto de vida. 

Hemos conocido que se cierra un colegio público en Salamanca, en Monsagro, y ponen como excusa el drama de la despoblación. No, que la despoblación no viene del cielo, que la están creando. Solo se fija población si hay empleo y servicios en el mundo rural. Luego nos alarmamos de las causas de la despoblación. Los castellanos y leoneses vamos a tener un representante menos porque León ha perdido un diputado en el cálculo poblacional. 

Ahora tenemos un tren de alta velocidad y creo que a nadie se le escapa que está muy bien hacerse la foto, esconder cuándo viene con retraso, celebrar cuando viene a tiempo pero que es un instrumento al que, si no se le rodea de otros para que sea atractivo y no ayudas a los empresarios y emprendedores, no se aprovecha. No hay una solución mágica pero si conseguimos implantar un modelo reformista, Salamanca, por cultura, patrimonio y la capacidad de trabajo que tiene su gente, es un sitio con un potencial enorme.

- La última vez no pudo venir Albert Rivera, ahora parece que sí está confirmado.
- Fue una campaña complicada sobre todo por el tema del atentado. Entendimos que donde debía estar el representante de Ciudadanos es donde debía estar y estoy seguro que esta vez vendrá a Salamanca. 

- ¿Es para dar un espaldarazo a ese cuarto diputado que puede estar más en duda?
- En dudas estaba en noviembre que durante 20 años nunca se había roto el bipartidismo. Ahora hemos roto ese mapa y Ciudadanos consiguió un hito histórico. 35.000 salmantinos votaron a Ciudadanos el 20-D. El espaldarazo se consigue día a día. Salamanca tiene un peso importante en el partido a nivel nacional. El portavoz de las Cortes de Castilla y León del partido es salmantino, el portavoz adjunto es salmantino, tiene un diputado nacional que, además, ha tenido la suerte de que se confíe en él para tener un papel de presencia en medios de comunicación. Ha venido Marta Rivera de la Cruz, Toni Roldán y va a venir Alber Rivero. Eso se lo han ganado los afiliados de Ciudadanos en Salamanca con su trabajo. 

- ¿La unión entre Izquierda Unida y Podemos multiplica, suma o resta?
- Es absolutamente legítimo que se llegue a acuerdos. Estamos hablando de partidos que ya lo habían hecho. Izquierda Unida y Podemos se pusieron de acuerdo para pasear a Otegi por Europa como si fuera un héroe de paz y no un condenado por terrorismo y para votar en contra del reconocimiento que el 75% del Parlamento hizo a los presos políticos de Venezuela. Les ha costado un poco más ponerse de acuerdo en el tema de sillones, de candidatos y de escaños. Me parece legítimo pero nadie puede ir de partido nuevo o transversal si vas con el viejo Partido Comunista. Nos hemos quitado la careta por lo menos. El otro día salía un miembro de la candidatura diciendo que eran chavistas. ¿Eso multiplica? El 26-J puede haber un cambio a mejor o un Gobierno influenciado por Podemos que sea a peor. 

- ¿Qué espera Ciudadanos del 26-J?
- Que se consolide el espacio de centralidad política en las urnas, esos 40 diputados, y crecer para ser decisivos. Que esta vez no dependa de las ansias personalistas de Rajoy, de Pedro Sánchez que no le da la mano a Rajoy o de Pablo Iglesias, que solo quiere ser vicepresidente, presidente o ministro del Interior, el que haya un gobierno. Si algo ha demostrado Ciudadanos es de que estamos convencidos de que no hay una sola persona más importante que España. Y lo demostramos con hechos cuando dijimos que si el problema eran los líderes políticos, que se echaran a un lado y buscar una solución de consenso, pero es que el problema sí que eran los líderes políticos. 

- En las pasadas elecciones se hablaba de ilusión. ¿Se va a votar ahora pensando en otra cosa?
- Hay que votar pensando en la oportunidad que supone el que haya acuerdos y cambios en España. El que vote a Albert Rivera sabe que el 27 de junio va a estar sentado en una mesa con partidos constitucionalistas intentando construir un gobierno para España. Eso es lo que nos piden los ciudadanos y, por tanto, las elecciones, dentro del fracaso, son la oportunidad de fortalecer a quienes somos capaces de construir acuerdos en el Ayuntamiento de Salamanca, en Ciudad Rodrigo, en la Junta y a nivel nacional.

- En pocas palabras, ¿por qué Ciudadanos?
- Porque somos la garantía de que va a haber un acuerdo en España y que va a haber, además, un cambio a mejor. Frente a quienes quieren que nada cambie y entre los que nos quieren vender un cambio a peor, está en el centro político la España de las oportunidades, de cambiar a mejor, de reformar lo que ha funcionado mal y mantener lo que ha funcionado bien. Todo desde la moderación y ese acuerdo político que tiene que haber. A nadie se le escapa que va a ser más fácil construirlo desde el centro que desde los extremos. 

 

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