Paloma San Basilio: “My Fair Lady es de una sensibilidad y de una agudeza tremendas”

Paloma San Basilio: “My Fair Lady es de una sensibilidad y de una agudeza tremendas”
Once años después, Paloma San Basilio vuelve a ser la protagonista de este festival que regresa a los escenarios con un nuevo planteamiento creado desde cero a partir de aquella obra original estrenada en Broadway, en 1956 y que llegó a representarse hasta en 2.717 ocasiones.

La nueva representación, dirigida por Jaime Azpilicueta (“Cabaret”, “Jesucristo Superstar”…) muestra al espectador un elenco cargado de energía acompañado por unos decorados estudiados al milímetro  y un vestuario deslumbrante que no dejará indiferente a nadie. Todo ello acompañado por la música que doce músicos que, a pesar de que en el espectáculo salmantino no estén a la vista, interpretan en directo todas y cada una de las canciones del musical.

Paloma San Basilio, Juan Gea, Joan Crosas o Ana María Vidal son sólo cuatro de los casi treinta actores que participan en el espectáculo; por su parte, la escenografía suma más de quince toneladas de material y a lo largo de toda la obra se utilizan doscientos trajes diferentes. La protagonista habla sobre el trabajo que hay detrás de la obra y sobre cómo, más de una década después, ha conseguido meterse de nuevo en el personaje de Elisa Doolittle.

- ¿Qué destaca de ‘My Fair Lady’?

- Es una pieza maravillosa, lo decimos nosotros y lo dice la crítica. Tiene una gran calidad y la puesta en escena es impecable, totalmente nueva y creada para este proyecto. La calidad de la compañía también es enorme; se trata de un casting muy eficiente con un elenco de gente que tiene un nivel muy bueno tanto humano como artístico y yo creo que es un gran musical. Además, resume muy bien un texto maravilloso de Bernard Shaw que ya de por sí solo merece la pena leerlo, porque es de una inteligencia, de un sentido del humor, de una sensibilidad y de una agudeza tremendas… Es una obra muy divertida, tanto para el público como para mí, porque me permite hacer cosas que si las haces en la vida normal, obviamente, te dirían que si estás mal de la cabeza”, asegura.

- ¿Y de su papel?

- Mi papel resume la evolución de un ser humano que siempre puede mejorar. Es un mensaje estupendo hacia la gente que piensa que somos seres pasivos dominados por el entorno. Y ella dice ‘yo quiero ser mejor’ y lo consigue; lo consigue en formas y el contenido sigue siendo digno y hermoso como cuando empezó. Yo amo los musicales, pero esta es una obra que difícilmente encuentras, es muy complicado hacer con tantos ingredientes con una pieza tan redonda”.

- ¿Cómo se prepara el mismo personaje que ya había interpretado?

- Desde la distancia, pensando que era una gran amiga con la que me había llevado muy bien y con la que me volvía a encontrar. Y ella, en cuanto me vio simplemente dijo ‘qué bien, estás aquí otra vez’. Ha sido muy fácil, sobre todo porque la experiencia te da un nivel de flexibilidad mucho mayor y tienes mucho menos miedo. Y al quitarte muletas y sentirte en terreno cómodo salen muchas cosas, la interpretación es mucho más veraz y más fresca, fluye mejor. Cada día hay cosas nuevas y pequeños detalles que puedes seguir aportando al personaje. Cuando no tienes un buen personaje me imagino que se hará complicadísimo, pero aquí es muy fácil y, además, con la gente que hay es increíble. 

- ¿Cómo ha sido hasta ahora la respuesta del público?

- Muy buena. Y las críticas espectaculares. La gente… bueno, el otro día terminó todo el público de pie y chillando, que aquello parecía un concierto de rock; el público se ríe mucho, pero luego se emociona por el hecho de que en el fondo la obra es un canto y un decir ‘yo quiero volar, yo quiero vivir y que no me corten las alas’. Todo el mundo, en el fondo, tiene ganas de soñar, de que no le corten las alas y de que les permitan ser un poco libres... y esa mezcla y diversidad del mensaje creo que hace que la gente se vaya como muy llena, con una sensación de que ha merecido la pena venir a ver esto.

En cuanto a las críticas, lo decía una compañera el otro día, nunca ningún espectáculo de stage ha tenido unas críticas como las que hemos ido cosechando con ‘My Fair Lady’. Además, desde el principio, y eso es algo gratificante, porque era una apuesta nueva, original, no es un copyright que traigamos de ningún sitio y que sabemos que ya funciona… además, traemos un montaje muy complicado como para hacer gira. Pero todo está saliendo muy bien, los diseñadores han sido estupendos, el vestuario es de premio y al final todo el mundo ha puesto su corazoncito y se nota. 

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