Viajes solidarios, las otras vacaciones de verano

Viajes solidarios, las otras vacaciones de verano
No todo el mundo opta por pasar sus vacaciones en playas, grandes ciudades del extranjero o la montaña. Hay quienes prefieren pasar un verano alternativo con viajes solidarios. “Hacer un viaje solidario tiene muchas ventajas. El impacto en el entorno es mínimo, se conoce de primera mano la cultura del lugar, se visitan proyectos de cooperación al desarrollo, se contacta con personas y organizaciones locales que aportan un punto de vista diferente a la cotidianidad, etcétera. Es una experiencia única”, explica la web Consumer.
 
Por ello cada vez más personas se interesan por este modo de viajar, y por su precio. En general, este incluye los costes de alojamiento, seguros y gestiones administrativas, una cantidad que puede superar los 1.000 euros, además del billete de avión, que se compra aparte. En este artículo se explica a cuánto ascienden de media estos viajes, en qué consisten y algunas opciones para contratarlos.
 
Hay varias modalidades de viajes solidarios. En función de los intereses, se puede elegir entre un viaje más turístico, en el que se visite un proyecto de cooperación al desarrollo, o la opción de participar en tareas de voluntariado en el lugar de destino. Cada una de estas opciones implica una duración y, por lo tanto, un precio. Por ello hay que tener claros los intereses antes de contratar uno de estos viajes.
 
Las escapadas solidarias duran en general entre 10 y 15 días, mientras que las propuestas de voluntariado se extienden entre tres y cuatro semanas. La diferencia en el coste del alojamiento no es excesiva, pero sí se puede notar en el importe final, puesto que el billete de avión se compra aparte y la variación es mayor según el país que se visite y la fecha en que se viaje.
 
Como media, un viaje o voluntariado solidario cuesta entre 400 y 1.000 euros, una cantidad a la que se suma el precio del billete, que también oscila en la misma horquilla. De este modo, la propuesta más económica puede ascender a 800 euros, de promedio, mientras que la más cara ronda los 2.000 euros. Planificarlo con antelación ayuda a reducir el precio del billete, ya que los gastos de alojamiento, seguros y gestiones administrativas se mantienen estables para todos los participantes. En ocasiones, las ONG que organizan los viajes solicitan un donativo para los proyectos que llevan a cabo -que está entre 100 y 150 euros- o animan a los participantes a hacerse socios de la entidad para mantener la colaboración a la vuelta del viaje.
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