"En Salamanca hay poca cultura y poca tradición de hacer buenos belenes"

"En Salamanca hay poca cultura y poca tradición de hacer buenos belenes"

Dice la historia que fue San Francisco de Asís el primero en representar el nacimiento de Jesucristo por Nochebuena. Así las cosas, podría entenderse que fue el franciscano el primer belenista aunque no utilizase las tradicionales figuras que componen los belenes que todos conocemos hoy en día. Desde aquello, los monjes franciscanos  utilizaron el Belén como elemento de predicación a partir del siglo XIV, para que cuatro siglos más tarde la tradición de los belenes se extendiera entre la aristocracia y las clases más populares no siendo solo cosa de la Iglesia. Con la llegada de la Navidad, es habitual que la mayoría de los hogares españoles cuenten con la representación icónica del nacimiento de Jesús.

El Belén, por lo general, representa al Niño Jesús, María y José en un pesebre acompañados de una mula y un buey como recogen los textos bíblicos. Poco a poco, dicha representación se vio incrementada en iconicidad llegando a plasmar la representación de otras escenas como la de los pastores reunidos para adorar al recién nacido. O la de los tres Reyes Magos llevando sus ofrendas además de la estrella de la Navidad y el ángel. La creatividad y la innovación han llevado a representar a todo un pueblo, incluido el palacio de Herodes, y otras escenas y costumbres de la época en conjunción con elementos de nuestros días o afines a la tierra o lugar en que se representa.

Alfredo Medina es uno de los belenistas veteranos en Salamanca. Recuerda a este diario sus inicios “montando el Belén de mi cuñada”. Comenzó montando luces y agua en los belenes, algo que tenía que ver con su ámbito profesional. “Luego ya empecé a perfeccionarme en el montaje del Belén. Sobre todo empecé a ver muchos belenes de fuera, que es muy importante para captar ideas y hacerlos bien”. Medina fue uno de los padres de la Asociación de Belenistas de Salamanca por el amor a esta tradición, aunque reconoce “que en Salamanca hay poca cultura del Belén y los jóvenes no se implican como sí sucede en Andalucía o Asturias”. Como curiosidad, Alfredo recuerda cómo en Sevilla “un chico joven tenía montado el Belén en la habitación y se fue a dormir al sofá durante dos meses”.

De sus inicios destaca especialmente la colaboración de Evaristo Rodríguez. Fallecido el año pasado, Medina recuerda “que era un gran belenista”. Por otro lado remarca “que un Belén bien hecho, para exponerlo al público, requiere de un trabajo muy duro. El desembolso, además, es muy grande. Hay figuras que te pueden costar hasta 2.000 euros y una oveja a lo mejor te cuesta quince. El hacer las casas es lo que menos cuesta económicamente pero casi es lo que más trabajo conlleva. Hasta siete días durante ocho horas”. Alfredo asegura que a la hora de enfrentarse a un proyecto de Belén “lo que hay que tener muy claro es el espacio del que vas a disponer para su montaje. Después, hay que plasmar la idea en papel o sobre el espacio y tener muy en cuenta las proporciones. Uno de los errores más frecuentes, por ejemplo, es poner las figuras pequeñas delante y las grandes a lo lejos”.

Finalmente, en cuanto a los materiales, según comenta a SALAMANCA24HORAS este experto belenista lo más utilizado es el porexpán. Sobre todo para la construcción de las edificaciones y en general “porque es muy manejable y pesa poco facilitando su transporte”. Luego, la escayola, nogalina o cualquier tipo de pinturas de fácil acceso en el mercado. Recordando los belenes que ha montado en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Diputación Provincial, la sede del Banco de España o en el Ayuntamiento de Salamanca, aconseja “mirar muchos belenes y fijarse muy bien en los detalles, aunque sea para montarlo en casa”. “Cuando montaba los belenes siempre incluía elementos como una botella de Coca-cola escondida o una banderita de un campo de golf. Detalles que solo aprecian los que más se fijan, porque hay otra gente que aunque le cambies el Belén entero te dicen que es el mismo del año pasado”. Para las ideas de su montaje o de construcción, “basta con pasearse por cualquier pueblo de la sierra”.

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