LOS EMBALSES TRAS LAS PRECIPITACIONES

Los embalses salmantinos mejoran respecto a diciembre, pero siguen en una situación pobre

Embalse de Santa Teresa
Los embalses salmantinos mejoran respecto a diciembre, pero siguen en una situación pobre

Pese a que el año ha comenzado con precipitaciones, los embalses de la CHD siguen por debajo del 35% de su capacidad, un gran descenso respecto a estas fechas del año pasado. Contando también las presas de los Saltos del Duero en Salamanca, el porcentaje asciende al 42%, también un dato inferior respecto al 2017

El comienzo del nuevo año trajo una buena noticia para la provincia de Salamanca. Y es que la primera semana de este 2018 se caracterizó por el gran volumen de precipitaciones vividas en todo el territorio charro, muchas de ellas en forma de nieve.

Sin embargo, el volumen de los embalses no se ha visto mejorado. Aunque el nivel del agua ha aumentado respecto al pasado mes de diciembre por estas mismas fechas, la tendencia de un otoño caracterizado por su tiempo seco y las escasas lluvias ha hecho que las presas charras todavía se encuentren muy por debajo de los valores obtenidos otros años.

Así, actualmente, los embalses de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) se encuentran al 34,1% de su capacidad, muy por debajo del volumen registrado en esta misma semana de enero el año pasado (57,2%) o de la media de los últimos 10 años (64,9%). Pero no sólo eso, sino que también la masa acuática es inferior respecto a la obtenida en el mes de noviembre (un 38,3% para los embalses de la CHD).

Se continúa así con el pronunciado descenso de agua acumulada que sufren los embalses de la provincia desde principios de junio del pasado 2016, cuando se alcanzaron unos altos niveles en el volumen registrado (cerca de 3.500h3). Desde entonces, el nivel de las presas ha ido disminuyendo progresivamente hasta alcanzar las cotas más bajas en años, registradas a principios de diciembre de 2017, y que se han estabilizado, en torno a los 1.500h3.

Este descenso puede estar motivado por varias causas, pero las dos principales son las temperaturas y las precipitaciones acontecidas desde entonces. Y es que el calor y la sequía han sido dos características que han acompañado a la provincia de Salamanca desde hace tiempo pero, con más ahínco desde ese verano de 2016.

Buena prueba de ello es que las temperaturas medias en la región charra han sido desde entonces superiores y, las precipitaciones, inferiores. Y es que el pasado 2017 fue el año más cálido y el segundo más seco desde que se tienen registros (1965), como explicó la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La Aemet también detalló que, de los diez años más cálidos en España desde ese 1965, siete pertenecen al siglo XXI y cinco de ellos han sucedido en la actual decena que comenzó en 2011, precisamente siendo algunos puntos de Salamanca, de la zona de Aldeadávila y Villarino, los que han registrado temperaturas muy superiores por encima de la media (de más de 2ºC).

Los embalses de la CHD poseen sólo un tercio de su capacidad

Esta situación de sequía pertinaz ha llevado a que los embalses de la Confederación Hidrográfica del Duero se encuentren con un volumen de 213,9h3 de los 628h3 que podría albergar en total, es decir, apenas un tercio de su capacidad.

El embalse de Santa Teresa, que abastece de agua potable a numerosas localidades, entre ellas la ciudad de Salamanca, se encuentra al 36,8% de su capacidad, con 182,5 hectómetros cúbicos de agua, 57,2 menos el año anterior, si bien registra un mayor volumen que la semana pasada (3,4hm3). Esto se debe a las precipitaciones registradas, con una caída de 24,6 litros de agua por metro cuadrado y 12,3 litros de nieve por metro cuadrado. 0,7 menos que la pasada semana.

Lo mismo sucede con el de Irueña, al 25,18% de su capacidad, que cuenta con 27,7 hectómetros cúbicos de agua mientras que el año pasado albergaba casi 36. Además, tampoco ha habido ninguna variación respecto al volumen que albergaba la semana anterior, ya que se mantuvo el mismo nivel de litros de agua de salida que de entrada.

El de Águeda, si bien de menor tamaño, sí que ha mejorado sensiblemente su situación respecto a la semana pasada (0,5hm3), ha mejorado su situación sensiblemente respecto a los últimos meses, registrando un volumen del 16,81% respecto al total de su capacidad, de 22 hectómetros cúbicos. Sin embargo, esto supone 12,2h3 menos que el año pasado, es decir, más de la mitad de su capacidad. Estos tres embalses suministran agua para abastecimiento humano y regadío a casi toda la provincia salamantina, aunque desde la CHD confirman que no habrá problemas de suministro.

Además, el embalse de Navamuño, perteneciente a la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y que abastece a toda la zona de Béjar, que se encuentra al 33,34 % de su capacidad, también una mejor situación en comparación con el otoño de 2017.

Otros embalses de la provincia de Salamanca, también en situación desfavorable

El embalse de Almendra, el más grande de la provincia de Salamanca, con capacidad para 2.648,70 hectómetros cúbicos, y que no está gestionado por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), se encuentra actualmente al 36,5% de su totalidad, bajando la barrera de los 1.000 hectómetros cúbicos (cerca de 970hm3). Además, su tendencia es descendente, pese a las precipitaciones.

En la misma situación se encuentran los otros dos embalses charros de los Saltos del Duero. Saucelle, también en tendencia descendente, se encuentra al 96,5% de su capacidad. Mientras que Aldeadávila, aunque ha aumentado sus niveles respecto a las últimas semanas, se encuentra al 92,8%, muy por debajo de los niveles habituales. El gran volumen de estos dos embalses se debe a que no están destinados al consumo y abastecimiento humano, sino que son utilizados para la producción hidroeléctrica.

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