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León se adhiere a la Declaración de Shanghái de Ciudades Saludables

León se adhiere a la Declaración de Shanghái de Ciudades Saludables

La iniciativa busca integrar la salud en todas las políticas y abordar las necesidades básicas de todos los ciudadanos

El Ayuntamiento de León de León se ha adherido a la Declaración de Shanghái de Ciudades Saludables, tras su aprobación en el Pleno del 29 de diciembre. El Consenso de Shanghái sobre Ciudades Saludables surgió en la 9º Conferencia Mundial de Promoción de la Salud celebrada el 21 de noviembre de 2016 en esa ciudad asiática, y los sucribieron entonces más de cien alcaldes, conscientes de poder desempeñar una función esencial en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 aprobada en septiembre de 2015 por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.

Esta adhesión se suma a otras iniciativas de fomento de la salud y hábitos saludables del Ayuntamiento de León. Entre ellas, la iniciativa 'León, ciudad saludable' para fomentar la mejora de los hábitos alimenticios y de la práctica deportiva, prevenir la obesidad, reducir el consumo de tabaco y alcohol, prevenir enfermedades, impulsar medidas que contribuyan a propiciar un envejecimiento activo y saludable y fomentar la salud y del desarrollo sostenibles. Asimismo, está adherido a la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud, un proyecto del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y alargar la esperanza de vida hasta dos años más con buena salud utilizando todos los recursos existentes en la ciudad.

La firma de esta Declaración de Shanghái supone un compromiso para considerar cinco principios de gobernanza para lograr ciudades saludables. Por un lado, integrar la salud como consideración fundamental en todas las políticas: dar prioridad a las políticas que generan beneficios mutuos entre la salud y otras políticas municipales, y lograr la participación de todos los agentes pertinentes en la planificación urbana basada en las alianzas. En segundo lugar, abordar todos los determinantes de la salud -sociales, económicos y ambientales-, por medio de la planificación y políticas de desarrollo urbano que reduzcan la pobreza y la inequidad, tengan en cuenta los derechos de las personas, refuercen el capital social y la inclusión social y promuevan el uso sostenible de los recursos urbanos.

El tercer principio pasa por promover una participación firme de la comunidad, es decir, por poner en marcha enfoques integrados para promover la salud en las escuelas, los lugares de trabajo y otros entornos; fomentar los conocimientos sobre salud; y aprovechar los conocimientos y prioridades de nuestras poblaciones a través de la innovación social y las tecnologías interactivas.

En cuarto lugar, persigue reorientar los servicios sanitarios y sociales hacia la equidad: garantizar un acceso justo a los servicios públicos y trabajar en pro de la cobertura sanitaria universal, y en quinto, evaluar y vigilar el bienestar, la carga de morbilidad y los determinantes de la salud, y utilizar esta información para mejorar las políticas y su aplicación, prestando una atención especial a la inequidad, y aumentar la transparencia y la rendición de cuentas.

Ámbitos de actuación

La Declaración de Shanghái establece, además, diez ámbitos de actuación para las ciudades saludables. Por un lado, atender las necesidades básicas de todos los habitantes (educación, vivienda, empleo y seguridad), así como construir sistemas de seguridad social más equitativos y sostenibles; por otro, tomar medidas para eliminar la contaminación del aire, el agua y el suelo en nuestras ciudades, y luchar contra el cambio climático en el ámbito local para que nuestras industrias y ciudades sean respetuosas con el medio ambiente y garantizar aire y energía limpios.

En tercer lugar se centra en invertir en los niños, dar prioridad al desarrollo durante la primera infancia y garantizar que las políticas y programas de las ciudades en materia de salud, educación y servicios sociales no dejen atrás a ningún niño; en cuarto, en hacer que los entornos sean seguros para las mujeres y las niñas, protegiéndolas especialmente del acoso y la violencia de género; en quinto lugar, en mejorar la salud y la calidad de vida de la población pobre de zonas urbanas, los habitantes de barriadas marginales y asentamientos informales, y los migrantes y refugiados, y velar porque tengan acceso a viviendas y atención de salud asequibles.

La agenda también se marca como objetivo combatir las diferentes formas de discriminación contra las personas que tienen discapacidades o VIH/sida, las personas mayores, y otras; proteger las ciudades contra las enfermedades infecciosas tratando de asegurar la inmunización, agua limpia, saneamiento, la gestión de los desechos y el control antivectorial; y diseñar las ciudades para promover la movilidad urbana sostenible, los desplazamientos a pie y la actividad física a través de barrios atractivos y respetuosos con el medio ambiente, infraestructuras para un transporte activo, leyes robustas sobre seguridad vial y la accesibilidad de las instalaciones de juego y ocio.

Finalmente, se marca como reto poner en marcha políticas sobre la inocuidad y sostenibilidad de los alimentos que potencien el acceso a alimentos saludables y asequibles y a agua salubre, reduzcan la ingesta de azúcar y sal, y reduzcan el consumo perjudicial de alcohol, especialmente a través de la reglamentación, el control de precios, la educación y los gravámenes fiscales; y lograr que los entornos estén libres de humo legislando para que los lugares públicos interiores y el transporte público estén libres de humo, y prohibiendo todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio de tabaco en las ciudades.

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