Irene Mateos/SALAMANCA INTERCULTURAL

Julieta Beine: construyendo una vida entre culturas

Julieta Beine: construyendo una vida entre culturas

Esta mujer de 40 años cuenta cómo llegó a Salamanca y su vida aquí

Julieta Ivonne Beine nació hace 40 años en Cuernavaca, capital del estado mejicano de Morelos, donde creció y vivió hasta los 23 años de edad.

Es entonces cuando, mientras se encontraba cursando sus estudios universitarios de traducción en inglés, francés y alemán, conoció a un chico, quien es actualmente su marido, y juntos decidieron irse a vivir a Alemania.

Así pues, dio comienzo la primera experiencia migratoria de Julieta, quien pasaría diecisiete años de su vida en el país germano, donde retomó sus estudios, dio a luz a sus tres hijos y donde, nos cuenta, tuvo que reorganizar su vida, adaptándose a una cultura muy diferente.

Asimismo, durante estos años, Julieta continuó desarrollándose profesionalmente, trabajando en la organización del voluntariado para la integración de personas migrantes y refugiadas en Alemania.

Actualmente, en Salamanca, se encuentra cursando un máster universitario de educación con especialización en pedagogía social y, aun así, saca tiempo para trabajar como voluntaria en la asociación Salamanca Acoge. Expresa cómo es de importante y necesario para ella el contacto con la gente y apoyar allí donde sea necesario.

¿Cómo decidiste venir a España?

Julieta nos cuenta sobre la importancia del clima a la hora de decidir como destino España. “Recuerdo una charla con mi marido, hace como cinco años, en la que hablamos de la posibilidad de dejar Alemania, pues esta ciudad tiene un clima muy frío y yo vengo de un lugar templado, donde no hay invierno y, la verdad, se pasa mal. Así pues, un día él llegó a casa y me dijo que cabía la posibilidad de venirnos a España, y así fue.”

¿Por qué Salamanca?

Ya hace algo más de un año, concretamente un año y tres meses, que Julieta y su familia viven en Salamanca. Los motivos principales por los que esta ciudad se convirtió en su lugar de residencia fueron principalmente laborales, pues a su marido le habían ofertado un empleo en una fábrica de la ciudad.

“Personalmente, llegar a Salamanca me ha costado trabajo, pues se trata de la segunda vez que dejo un lugar donde ya había echado raíces, pero, aun así, no me ha costado tanto como la primera vez que dejé mi país de origen... En esta ocasión el duelo migratorio ha sido mucho más corto, es decir, ya no extraño Méjico, ahora extraño Alemania.”

Julieta incide sobre la importancia de la similitud entre las culturas e idiomas de Méjico y España a la hora de mitigar los obstáculos que supone el proceso migratorio y de adaptación a un nuevo país.

“Yo creo que lo que me costó en Alemania cinco años, ahora me ha costado solamente un año trabajarlo y procesarlo, y en eso también tiene mucho que ver que hablamos el mismo idioma y la cultura, como quiera que sea, es parecida. Cuando yo llegué aquí traía el código de la cultura alemana y ese fue el principal choque, no el choque de mi cultura de origen con la cultura de España”

¿Qué opinas de Salamanca?

En cuanto a su opinión acerca de la ciudad, Julieta nos habla sobre cómo aprecia la riqueza cultural e histórica de la misma, aunque sigue extrañando algunas cosas que, en una ciudad pequeña, como lo es Salamanca, no se pueden encontrar.

“En casi cualquier ciudad la diversidad cultural es mucho mayor. Aquí, a menos que estés en la universidad, no ves mucha diversidad étnica. Extraño un poco esta diversidad, que también se nota en la comida. En Alemania había restaurantes hindúes, turcos, chinos, vietnamitas, tailandeses... Eso aquí me falta un poco, aunque la comida de aquí por supuesto que me encanta también (risas)”

Incide también en la importancia de la seguridad y tranquilidad que se respira en la ciudad en comparación con la situación que se vive día a día en Méjico.

“La vida aquí es totalmente diferente, y esto es muy importante. Esta libertad que se tiene, también como mujer, de salir por la tarde, por la noche y no tener este pánico de tener que llamar constantemente para decir dónde estás o que te va a pasar algo... Vivir con este miedo es horrible y no tenerlo es una felicidad. Es algo que yo no siento aquí, ni por mí ni por mis hijos”

Por último, como conclusión, hablamos con Julieta sobre la importancia de la interculturalidad, tema sobre el que nos expone su opinión, con la que nos despedimos e invitamos a reflexionar.

“En España es necesario que la gente se encuentre más. Se trata un país que históricamente siempre ha tenido contactos en todo el mundo, eso no se puede negar, por lo que, finalmente, hay que ver la manera en que la población de migrantes y de personas originarias de aquí se relacionen más y, así, se dé un enriquecimiento mutuo. La cultura de aquí es muy rica y a mí me parece una barbaridad no conocerla. El miedo a cuando llega alguien extraño es que quizá uno no está seguro de lo que tiene, pero no hay que tener miedo de esto, sino que hay que conocerlo y, una vez se conoce, es cuando puedes contarlo, transmitirlo y enseñarlo sin preocupaciones.”

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