El diestro salmantino de adopción, Javier Castaño, a menudo dice que el destino nunca está escrito. Por eso cada día busca su camino y se busca a sí mismo en este difícil, complicado pero apasionante mundo de los toros. Y eso lleva haciendo desde que ingresara en la Escuela de Tauromaquia de Salamanca en noviembre de 1994. A día de hoy, y ya para casi catorce años de alternativa, sigue cosechando triunfos. En una entrevista concedida a SALAMANCA24HORAS muestra sus sensaciones de cara a una temporada que ya ha iniciado con triunfos

-A pesar de ser leonés de nacimiento siempre te has considerado de Salamanca, tierra de toros y toreros.
-Totalmente. Llevo viviendo aquí mucho tiempo y soy como un salmantino más. Es una tierra que desde el principio me acogió muy bien y ha sido donde he echado mis raíces.

-¿Te sientes arropado por el aficionado charro?
-Sí. Siempre me han tratado muy bien. Desde que estaba en la Escuela de Tauromaquia se me ha exigido, pero algo normal como le pasa a todo el torero que ven que puede funcionar. En este sentido, no tengo ninguna queja.

-En tu biografía afirmas que el destino nunca está escrito. Dices buscar tu camino e incluso buscarte a ti mismo. Por lo menos en el toreo, ¿has encontrado el camino que quieres para tu profesión?
-Trato de esforzarme día a día para que puedan salir las cosas. No cabe duda que en esta profesión hace falta suerte, pero te tiene que pillar esforzándote y preparado. Es lo que pretendo.

-Un camino que te ha llevado a conseguir numerosos éxitos en la pasada temporada a raíz de grandes tardes, triunfos y reconocimientos en forma de premios. ¿Qué balance haces de la 2014?
-Ha sido una temporada en la que he ido de menos a más. Me costó entrar en la temporada y por unas cosas o por otras tardó en llegar el triunfo. Finalmente, fue una constante de superación como toda mi carrera. Al final conseguí que a mitad de temporada para adelante me encontrase muy a gusto delante de los toros y al final logré remontar en cierta medida la temporada y recoger triunfos.

-No tuviste suerte en tu primera participación en la feria de San Isidro de Madrid, para la que guardabas grandes expectativas.
-La verdad es que no. Es una espinita que tengo clavada y espero que este año que empieza, que tengo una ilusión tremenda, pudiera ser diferente. Eso de la ilusión puede sonar a tópico, pero es verdad. Voy para 14 años de alternativa y me encuentro muy motivado para la presente temporada.

-La de La Glorieta, el 14 de septiembre, seguro que fue una tarde especial para ti participando en un espectáculo histórico en Salamanca como fue el ofrecido en el Desafío Charro. Abriste, junto con Eduardo Gallo, la Puerta Grande.
-Esa tarde solo me trae recuerdos bonitos. Salamanca era una plaza en la que me ha costado entrar y afortunadamente ya me encuentro más a gusto. Por fin supe romper esa barrera que me atenazaba y que hacía que me costara encontrar el triunfo en esta plaza. Lo pude demostrar cortando tres orejas y además le pude cortar dos orejas a un toro que todavía en Salamanca de matador no las había cortado. Por lo tanto, una tarde en la que disfrutar mucho.

-En una feria, la de Salamanca, que año a año va queriendo recuperar la relevancia. ¿Por qué momento crees, a tu juicio, que pasa la fiesta de los toros y más en concreto la feria charra?
-Creo que Salamanca siempre ha sido un referente. Tanto la feria, como las ganaderías y como los toreros. Eso debe de seguir siendo así, aunque tenga sus altibajos, en todos sus aspectos. 

-Tras haber entrenado en el campo ya has comenzado tu andadura en la temporada 2015 y de qué manera., con indulto incluido y triunfador de la primera de Feria Fiss.
-Al igual que terminé el año pasado, este año en América ha sido una prolongación. He toreado con mucho éxito y espero que cuando empiece la temporada aquí en España continúe la racha.

-¿Qué expectativas tienes en esta temporada?
-Mi objetivo es ir al día. Los toreros nos marcamos metas y objetivos, pero cada tarde.

-Arranca con novedades, como la incorporación de Ángel Otero como nuevo banderillero
-Simplemente esa. Estoy muy contento con esa incorporación porque pienso que me puede aportar muchas cosas y por eso me puse en contacto con él

-En la temporada pasada formaste parte de carteles de grandes ferias como Málaga, Madrid, Salamanca o Pamplona entre muchas otras. ¿Tienes confirmada la presencia en alguna plaza denominada de las grandes para la nueva?
-Si Dios quiere estaré en muchas de ellas y las que espero irme ganando poco a poco.

-¿Cómo entiende el toreo Javier Castaño? Valiente, por lo menos. Para muestra, la encerrona en la Plaza de Nimes en Francia que fue todo un hito ante toros muy difíciles de Miura
-Trato de dar variedad a mi toreo y que me intenten servir el 90% de los toros. No cabe duda que hay algunos que es imposible pero cada toro pienso que tiene su lidia y trato de acoplarme al mayor número de toros.

-Has sido espejo para tu hermano, Damián, aunque dice que vuestra forma de torear no se parece en nada.
-Gracias a Dios. Aunque él ha aprendido a mi lado y ha viajado mucho conmigo desde pequeño ha sabido sacar su propia personalidad. Tiene su propia forma de entender el toreo, que es totalmente distinta a la mía, y la verdad es que me alegro que lo haya sabido buscar.

-¿Quién fue tu referente cuando empezaste a torear? Salamanca es la tierra de grandes toreros como El Niño de la Capea, El Viti o Julio Robles.
-Mi padre era muy aficionado al mundo de los toros, igual que mi madre eran de pueblos de Salamanca, y siempre veníamos a las fiestas y de pequeño me inculcó los toros. Me apunté a la Escuela Taurina y hasta ahora. Salamanca ha dado excelentes toreros y me he fijado en todos ellos. Algunos, incluso que han sido grandiosas figuras.

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