Arrancó la Feria Taurina de Salamanca, la que ha despertado más críticas hacia los carteles elaborados por la empresa, y lo hace con apenas un cuarto de entrada en la novillada. Para empezar, los de siempre. Es decir, los aficionados que no faltan a La Glorieta llueva, truene o nieve, y sobre todo los políticos, que no se pierden un sarao. Mucho menos iba a ser éste.

En el callejón, junto con el delegado de la Junta, Bienvenido Mena, se encontraban los alcaldes de Carbajosa de la Sagrada y Villares de la Reina, Pedro Samuel Martín y José Martín, o un fijo como Rafael Sierra. En barrera Pedro Gutiérrez Moya con su esposa e hijo, y los ganaderos de Montalvo, a buen seguro esperando su turno tras ser los toros más aplaudidos durante el desenjaule. También los del Puerto de San Lorenzo y Moisés Fraile, de El Pilar.

Pero sobre todo destaca la presencia de jóvenes aficionados. Ellos, muchos, con el sueño de convertirse en toreros algún día. Ellas, para ver a sus favoritos. Pese a la escasa asistencia de público, al menos aún queda un relevo generacional para garantizar el futuro de la fiesta.

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