Pedro El Capea vivió una tarde épica en la Plaza de Toros de Zacatecas pues, además de su adversario, tuvo que enfrentarse a la dureza climatológica al descargar una gran tormenta durante la faena de su segundo.

El torero salmantino derrochó raza y amor propio. Con la plaza encharcada no dudo en echar su toro al barrizal para hacer una faena llena de entrega y valor sin importar la lluvia y las condiciones del ruedo. Hubo fuerte petición de oreja que el presidente desoyó aferrándose al pinchazo que precedió a la estocada final, aun así el publico lo despidió con gritos de “¡torero, torero!” 

Tras la faena de Capea se paró la corrida 30 minutos para acondicionar el ruedo. Junto a él también se acartelaron Zacatecas Fabian Barba, ovación y silencio; Antonio Romero, oreja y palmas; y Sergio Flores, silencio y oreja.

 
 

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