Crónica de MUNDOTORO

Llegan los insectos. El calor es lo que tiene.  De noche no los ves, pero se les escucha su sonido bimotor.  Tengo un amigo que dice que él los ve con el oído, pero no es cierto. Se levanta con la cara llena de hostias y a la noche siguiente el zancudo sigue ahí. A Las Ventas fueron cuatro hoy.  Su mamá les dio permiso: pero tened cuidado con las palmas. No os pille en medio. Cuatro de los de Buenavista lo eran: de manos largas, cuesta arriba, finos de cabos, algunos flaquitos, estrechos de sienes, dos de cara lavada. La armonía no sólo es cara reunida,  sino manos cortas y poca altura de cruz, pero ellos sabrán. Fue claro y fácil aunque sin humillar el tercero, que engatillaba sus sienes estrechas. El resto, de palmada en la cara. Hubo un zancudo de Couto de Fornilhos de mucha raza y correa;  bravo.  Los burracos de Fernando Peña, que eran dos palmos más bajos y tres más anchos, no tuvieron raza. Con el claro cayó de pie en Madrid Gonzalo Caballero. Con el de raza quiso sin poder Conchi Ríos. La mamá de los zancudos los regañó a eso de las nueve y media, por machistas.

Tuvo la novillada un metraje largo no achacable a la interminable vuelta al ruedo que se pegó Gonzalo Caballero, saboreando  grano a grano de arena.  Esa felicidad pausada venía, no de la oreja lograda, que es oro puro, sino de la forma con la que Madrid lo aupó. En su segunda novillada fue novedad, desparpajo, torería en la apertura, en el ponerse,…muy al gusto de aquí. Había salido sin celo, abanto y nada bravo el tercer novillo, un colorao de manos altas, cuello cuesta arriba, fino y sienes muy estrechas y engatilladas al que le hizo dos inicios de faena, una por estatuarios sin lograr continuidad y luego toreando  por los dos pitones, paralelo a tablas, cambio de mano, trincherilla, un ayudado cumbre y el del desprecio, mejor. Y ahí Madrid entregó la cuchara.

Tuvo el novillo más claridad que calidad, más facilidad que humillación, pero muy apto para componer, acompañar, trazar muletazos a su son, y eso lo bordó el novillero, venido arriba y confiado. Incluso improvisó torear con la derecha sin ayuda al perderla. Todo lo que hizo lo hizo convencido y creyendo que lo hacía, al ponerse, al citar, al girar… y tuvo la faena los defectos lógicos que lo fueron porque el novillero los tapó con sabor antes de unas manoletinas  y una buena estocada.  El sexto, con aires de toro, muy en Torrestrella, fue escaso de raza, marcó querencia pronto, y ayudó a que se rajara antes un puyazo muy largo y fuerte.

Los zancudos machos no tienen porqué ser machistas. Es más, el sobrero de correa y raza de Couto de Fornhilos salió por azar malo. Sucedió que el de Buenavista desarmó en los medios a Raúl Corralejo y jaló detrás de él con pies, perdió el banderillero los suyos y se fue cayendo mientras el novillo tiraba cuerpo y cornada. La caída le hizo el quite y el novillo chocó contra las tablas partiéndose un pitón. Pero lo que hizo antes fue emplazarse y descararse por arriba. Sin trapío, sin armonía y sin raza. Y el de Couto no era muy distinto. Sardina, le dijeron. Por las manos tumbó al caballo y sin picar quedó. Tomó resuello el novillo, se hizo  fuerte en desordenada lidia y a su aire recobrado se unió el viento.

Conchi Ríos se vio desbordada por los dos aires. Con una mano y con otra, exigente el novillo, eligió la murciana terreno sin abrigo y siempre mandó el novillo. Fuerte, enrazado, un zancudo al  que sólo la mano baja y el mando podían bajarle los humos y los pies. Tras un desarme la faena se vino abajo sin remisión y la forma de matar, fea. El cuarto fue otro torrestrella de cuajo y cara, que cantó su mal pitón izquierdo en un quite por gaoneras de Tulio Salguero. Se volvió a poner por novilleo por el mismo palo, pero enseñando el capote sólo por el pitón derecho, que no sólo los zancudos pican.  Tuvo movilidad inicial pero son clase , a menos, y tampoco la novillera acertó a algo más que poner decisión.

Los zancudos a pares se los llevó Tulio Salguero. El segundo hizo siempre lo que en el peto, quitarse el palo por arriba. Pasó con malas artes y genio y la faena fue tan larga como desabrida. El cuarto, de chivatonas hechuras, abrió más la cara, y tuvo la movilidad de inercia que le permitió un inicio de pase  cambiado por espalda desde los medios de mucho valor. Pero inercia no es embestir, moverse no es embestir.  Por abajo nunca la quiso, a media altura nunca tuvo el mismo viaje en dos pases. Fue el suyo ese lote de zancudos que no dejan dormir. Zumban con su bimotor. Están ahí. Pero no los ves. No hay que hacer caso a mi amigo, que asegura que los ve con el oído y calcula donde están perfecto. Ni caso. Por la mañana tiene la cara como llena de guantás.

CORRIDA DEL MARTES, 15 DE MAYO

Toros de El Ventorrillo para JULIO APARICIO, CURRO DÍAZ y EDUARDO GALLO.

Martes, 15 de mayo, 7 de la tarde.

 Tras su gravísimo percance de hace dos años en Las Ventas regresa a la Feria de San Isidro el sevillano Julio Aparicio. Junto a él harán el paseíllo el jienense Curro Díaz y el salmantino Eduardo Gallo, que entra en sustitución de Ángel Teruel, cuya confirmación estaba prevista para este festejo. Los toros pertenecen a la ganadería de El Ventorrillo, de procedencia Domecq Díez.

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