El Centro de Estudios Brasileños organiza una exposición en colaboración con el Archivo Nacional de Brasil

 El Centro de Estudios Brasileños organiza una exposición en colaboración con el Archivo Nacional de Brasil
El Centro de Estudios Brasileños organiza una exposición en colaboración con el Archivo Nacional de Brasil

El Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Salamanca acoge, hasta el 9 de diciembre, la exposición ?O Rio do morro ao mar. Demoliciones y celebraciones en 1922?, organizada en colaboración con el Archivo Nacional de Brasil.

La exposición, que inauguró la pasada semana el subdirector del Centro de Estudios Brasileños, Manuel Portillo, cuenta exclusivamente con los fondos del Archivo Nacional de Río de Janeiro, como el de la Comisión Ejecutiva de la Exposición del Centenario de la Independencia de Brasil y del fotógrafo y empresario Marc Ferrez y de sus hijos Júlio y Luciano.

La familia Ferrez fue una de las más destacadas en el ramo de la fotografía y el cine en el país, pioneros no solo en las técnicas fotográficas, sino también en el desarrollo de tecnologías y en la importación de instrumentos y materiales. Marc Ferrez fue y continúa siendo uno de los más importantes fotógrafos brasileños y sus hijos, Júlio y Luciano, autores de prácticamente todas las fotografías que componen esta exposición, heredaron de su padre el oficio y la mirada sensible para documentar los acontecimientos de su tiempo.

La exposición podrá visitarse en el Palacio de Maldonado de lunes a viernes, de 9 a 14 horas, hasta el próximo 9 de diciembre de 2016.

Una muestra que conmemora los 90 años de demolición del cerro del Castelo

Como cualquier otra ciudad del mundo, Río de Janeiro ha sufrido grandes cambios a lo largo de sus más de 450 años de existencia, que cumplió en 2015. Desde la conquista, la población ha crecido, se ha apoderado de los montes y las playas, ha ocupado los espacios libres y creado otros nuevos cuando ya no había dónde ir.

En una ciudad constreñida entre los montes y el mar, el espacio es objeto de disputa física, social, política, económica y hasta de memoria. En 1920, la entonces capital de la República planeaba celebrar el primer centenario de la Independencia de Brasil (1822) con una grandiosa exposición internacional en la cual se presentaría al mundo el progreso del joven país.

Con el pretexto de mejorar la salubridad del aire, la circulación de los vientos marítimos e impedir la propagación de epidemias que diezmaban estacionalmente a la población, se emprendió la demolición del monte del Castelo, un lugar que en el siglo XVI había sido considerado seguro y estratégico por Estácio de Sá para establecer de manera permanente la ciudad de São Sebastião. Obra de ingeniería avanzada y de gran inversión de capital, tardó más de dos décadas en estar terminada, y acabó con la región más antigua de la ciudad, su punto cero de fundación y la memoria de años de dominio colonial incrustada en su caserío y en sus habitantes.

Sobre la explanada resultante y el aterro que acabó con la playa de Santa Luzia, se abrió a los visitantes la Exposición del Centenario de la Independencia en la patriótica fecha de 1922. A pesar de varias novedades, como la iluminación eléctrica que permitía la visita nocturna y la primera transmisión de radio en Brasil, cuando se inauguró aún había palacios y pabellones sin acabar y algunos casi sin empezar. Con todo, la exposición atrajo a una gran cantidad de público deseoso de conocer las bellas construcciones y los avances industriales de Brasil y otras naciones.

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