El Banco de Germoplasma del Instituto Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (CIALE) de la Universidad de Salamanca alberga semillas y otros componentes de varias plantas amenazadas de Castilla y León. En la actualidad, los científicos están iniciando estudios para profundizar en el conocimiento de dos de ellas, además de una investigación más general que incluirá una modelización sobre la presencia en la región de ocho plantas que están en peligro de extinción.
 
El Grupo de Palinología y Conservación Vegetal, que gestiona el Banco de Germoplasma, está especialmente interesado en una planta conocida como Omphalodes brassicifolia, una especie que el investigador principal de este equipo y director del CIALE, José Sánchez, califica en declaraciones a DiCYT como “muy curiosa”. Hasta el momento, sólo se conocen cuatro o cinco poblaciones localizadas en localidades de Salamanca como Montemayor del Río y Aldeacipreste, aunque también tiene presencia en Cáceres y se conserva en el Banco de Germoplasma de Extremadura.
 
Esta especie está catalogada como “en peligro” en la Lista Roja 2008 de la Flora Vascular Española y, aunque el banco del CIALE la conserva desde hace varios años, el objetivo ahora es conocer detalles mucho más específicos que ayuden la garantizar su supervivencia. “Hay mucho por saber acerca de la biología de esta especie y sobre todo acerca de cómo funcionan sus semillas, a qué profundidad germinan o si se mantienen viables durante un año, dos o cinco”, apunta el especialista. Para todo ello, es necesario realizar ensayos de campo que formarán parte de la tesis doctoral Ester Vega, miembro del grupo de investigación.
 
En la misma línea ha comenzado a trabajar su compañero Sergio Fuentes con Astragalus devesae, especie catalogada como “en peligro crítico” en la Lista Roja 2008 de la Flora Vascular Española y que sólo aparece en dos localizaciones de la provincia de Ávila, aunque existen especies similares en Extremadura en Murcia. En este caso, uno de los objetivos es comparar semillas de las tres especies mediante la colaboración con otros científicos de estas comunidades autónomas.
 
Además, en este caso, los científicos desconocen muchos aspectos sobre la ecología de la planta. En concreto de las dos poblaciones conocidas, una de ellas se sitúa sobre un suelo ácido y la otra no, de manera que se desconoce cuál es su hábitat más propicio. Para colmo, una de las poblaciones de esta planta está atravesada por una pista de motocross y los botánicos tratan de discernir cuál sería la mejor manera de recuperar este entorno.
 
El hábitat de las especies
 
La última de las novedades con respecto la conservación de plantas amenazadas de Castilla y León es “tratar de hacer una modelización de dónde están”, es decir, introducir en un modelo los parámetros conocidos sobre el hábitat de las estas especies: el pH del suelo, la humedad, si se hayan en un encinar o en un robledal y muchos otros aspectos que pueden ser decisivos para su presencia. De esta manera, “podemos saber qué otras zonas de la región tienen las mismas características y tratar de buscar más poblaciones de plantas amenazadas”.
 
Se trata de una investigación que profundizará menos en cada de las especies pero que tratará de realizar un seguimiento conjunto incluyendo las dos plantas anteriores y, probablemente, otras seis.

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