La Declaración de Salamanca incide en la importancia del liderazgo de la Universidad en el cambio que exige la sociedad

Las conclusiones del IV Encuentro de Rectores celebrado en Salamanca hacen hincapié en la importancia de adaptarse a la revolución tecnológica y la importante área de la investigación, así como en que las universidades sean parte activa en la eliminación de las desigualdades

 Mariano Rajoy Encuentro de Rectores (37)
Mariano Rajoy Encuentro de Rectores (37)

Este martes se ha clausurado el IV Encuentro Internacional Universia de Rectores con la lectura de la Declaración de Salamanca, que ha ahondado en la necesidad de reflexionar y actuar "sobre los profundos cambios de paradigma" existentes. 




De hecho, ya el lema, 'Universidad, sociedad y futuro', incidía en ello y el debate se ha enfocado en aspectos como la aceleración de la innovación y globalización, así como los cambios demográficos o la contribución de la investigación científica a la mejora de la calidad de vida y la preparación de jóvenes y adultos ante el mercado laboral cada vez más complejo. 

En la Declaración, se recoge que "el efecto de la revolución tecnológica está ya aquí y varias tendencias tecnológicas y sociales tienen el potencial de transformar el modelo educativo y operativo de las universidades", aludiendo a lo que el Rey Felipe VI ya remarcó en su discurso. 

Así, del Encuentro se concluye que "es una prioridad que los líderes educativos no solo conozcan sino que lideren esta revolución, anticipando cambios de paradigma en función de las nuevas realidades imperantes".

Entre los anteriores se encuentran "flexibilizar y aplicar métodos educativos innovadores y repensar los procesos organizativos, administrativos y de sostenibilidad; alianzas, cursos y certificaciones con empresas de diferentes industrias; nuevos y alternativos modelos de certificación e integración con plataformas globales; ofertas formativas híbridas y programas de capacitación y actualización en el lugar de trabajo, en el marco de una formación adaptada a las necesidades del estudiante y que se extiende a lo largo de la vida; nuevas titulaciones, en especial aquellas relacionadas con las ciencias computacionales, la inteligencia artificial, la ciencia de datos y la tecnología; y un mayor énfasis en la educación humanística, así como en las competencias transversales de los estudiantes.

También se ha remarcado la importancia de la investigación, a la que las universidades también deben adecuarse. "Por una parte, hay otros organismos, tanto públicos como privados, que son, hoy día, agentes activos en investigación. La universidad debe interactuar y colaborar con ellos. La Universidad debe hacer un esfuerzo por informar y explicar qué hace, por qué y para qué. Para ello, la investigación debe ser abierta, participativa y colaborativa, lo que obliga, también, a revisar los paradigmas de financiación y evaluación de las universidades y de los investigadores", comenta.

Por otro lado, en el debate se concluye que las universidades deben ser parte activa para solucionar las desigualdades, "siendo ejemplos de equidad y diversidad, y actuando como agentes transformadores del sistema económico y social", para lo que se pide fortalece en las diferentes colaboraciones con la sociedad. 

Para ello, es "fundamental la autoreflexión, la búsqueda constante de buenas prácticas y nuevas ideas, y una voluntad de adaptarse y de cambiar, para poder seguir contribuyendo de manera contundente al desarrollo social y territorial. Son y seguirán siendo tareas insustituibles de la Universidad el desarrollo de una ciudadanía crítica, ética y capaz; la creación, transmisión y transferencia del conocimiento que permita afrontar los retos mencionados; y defender el papel de la educación como herramienta decisiva para el porvenir de los pueblos y de los territorios".






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