El grupo ?EURÍPEDES: Propiedad intelectual, innovación y desarrollo socioeconómico? investiga las cuestiones jurídicas relacionadas con los resultados de investigación, su titularidad y su transferencia. Este grupo de investigación reconocido (GIR) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca desarrolla en la actualidad dos proyectos sobre estas cuestiones y está a disposición de los investigadores que necesiten asesoramiento.

Fernando Carbajo Cascón, vicedecano de la Facultad de Derecho e investigador principal del grupo EURÍPIDES, asegura que existe un gran desconocimiento entre la comunidad científica acerca de la propiedad intelectual e industrial, las patentes o los diseños industriales. Por ejemplo, ?la gran mayoría de los profesores no sabe a quién le corresponden los resultados de una investigación?, comenta en declaraciones a DiCYT.

Por eso, ?nos ofrecemos a divulgar los problemas y oportunidades que ofrece el derecho en relación a la ciencia, incluyendo las investigaciones en humanidades y en ciencias jurídicas y sociales?, afirma.

La lista de dudas y conflictos es amplia: cómo incluir el nombre de los centros de investigación en las publicaciones científicas, a quiénes pertenecen los derechos económicos de una invención, qué diferencias hay entre proteger los resultados parciales de una investigación y el resultado final de una obra científica o invención, cómo realizar contratos de transferencia con empresas, en qué circunstancias se deben publicar los resultados en acceso abierto o el uso de contenidos ajenos son sólo algunos de los problemas.

La Ley de Economía Sostenible o la Ley de la Ciencia, ambas de 2011, ofrecen el marco jurídico para acercarse a estas cuestiones, pero generalmente no fijan normas estrictas, así que en algunos casos las universidades deben desarrollar sus propios reglamentos, que a veces son demasiado escuetos o anacrónicos.

¿A quién pertenecen los resultados?

Por ejemplo, la cuestión de si los resultados de una investigación pertenecen al autor del trabajo, a la universidad, a ambos o a terceros puede ser compleja y diferente en cada caso. La situación difiere si los resultados son fruto de un encargo directo o de la labor rutinaria del investigador, por ejemplo. Lo que está claro es que el científico debe comunicar sus logros a la institución donde trabaja y esto en muchos casos no sucede.

Para investigar y tratar de aclarar este tipo de controversias, el grupo EURÍPIDES está inmerso en dos proyectos de investigación, uno nacional y otro autonómico, y acude a menudo al derecho comparado, analizando la jurisprudencia de países como Alemania o Francia, cuya actividad investigadora es más potente y, por lo tanto, ha dado lugar a situaciones que en España aún no se han planteado. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea suele ser la gran referencia, pero no todas las controversias llegan a esta instancia.

En cualquier caso, ?la idea no es quedarnos en un estudio teórico, sino ponernos a disposición de la comunidad universitaria para que nos haga llegar sus dudas?, señala Mercedes Curto, miembro del grupo. ?Queremos crear un diálogo con los interesados, que nos hagan llegar sus problemas para que detectemos cuáles son las principales demandas, eso nos permitirá encauzar bien nuestra investigación teórica y ofrecer soluciones prácticas?, añade.

Patentar el ADN

Un ejemplo concreto en el que han trabajado es el de las patentes de las secuencias de ADN. Aunque existe un marco jurídico europeo, una sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó las patentes que tenía una empresa sobre genes aislados de muestras clínicas relacionados con cáncer de mama y ovario y planteó que sólo podrían patentarse secuencias producidas de forma artificial en el laboratorio. Por eso el debate está abierto, aunque los expertos no creen que tenga mucha repercusión práctica en Europa.

Muchos aspectos de la ciencia pueden plantear cuestiones similares, por ejemplo, la obtención de nuevas variedades vegetales. Sin embargo, profesores e investigadores se enfrentan en el día a día con dilemas más simples pero también importantes y relacionados con la propiedad intelectual, como el uso de los contenidos ajenos en los campus virtuales o la posibilidad de subir una tesis doctoral a un repositorio en abierto, que puede perjudicar al autor si quiere que una editorial publique su trabajo.

El modelo de oficina de propiedad intelectual

Siguiendo el modelo de las universidades anglosajonas, estas cuestiones podrían resolverse con la creación de una oficina de la propiedad intelectual, que a veces se divide en dos entidades, una encargada de los derechos de autor y otra de patentes, que asesoran y suponen ?una fuente de creación de innovación y riqueza para la propia universidad?. Sus labores serían diferentes y complementarias a las actuales oficinas de transferencia de resultados de investigación (OTRI) del sistema español, pero ante la imposibilidad de que en el contexto actual las universidades puedan introducir modificaciones de este tipo en su organigrama, los integrantes del grupo EURÍPIDES se ofrecen a las universidades de Castilla y León para labores de formación, divulgación y asesoramiento.

Por ahora, la parte que más están trabajando es la de formación, puesto que ya han organizado jornadas con temas como las patentes químico-farmacéuticas o Google ante el derecho y preparan un congreso nacional sobre propiedad intelectual para el próximo curso académico, así como cursos más específicos sobre cuestiones legales relacionadas con el uso de herramientas digitales y archivos. En un futuro próximo, esperan contar con un espacio en internet que facilite la divulgación de estos conocimientos y la comunicación con los investigadores.

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