La Educación y sus sistemas están en un entredicho continuo. Siempre se replantean cambios de cómo se debe formar a los estudiantes para exponerles de mejor manera al trabajo. La Neurodidáctica es una de ellas que, según destaca el portal web Universia, se trata de una disciplina que se ocupa de estudiar la optimización del proceso de enseñanza a partir del desarrollo del cerebro y de la utilización de todo el potencial que este puede ofrecer. Además, demuestra que realmente puede hacerlo.
Se trata de una manera de educar bidireccional en el que los alumnos sacan el mejor provecho posible a su cerebro y los profesores saben dónde hacer énfasis para lograr el aprendizaje que desean generar. Todo ello, eso sí, se basa en unas máquinas de neuroimagen en el que los científicos pueden visualizar la actividad cerebral mientras los estudiantes realizan distintas tareas y determinar así cuáles son las más decisivas para su aprendizaje.
Se trata de una obviedad llevada a la realidad. Cuanto más interese un tema, más atención se le prestará y, por ende, más se aprenderá. Es lo que un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology cifraron en que para aprender hay que emocionarse. Este experimento permitió demostrar que el modelo pedagógico centrado en el estudiante como receptor pasivo no lograba motivar al estudiante ni concentrar toda su atención en una tarea, por lo tanto, estos investigadores concluyeron que para aprender el cerebro necesita emocionarse.
Este y otros experimentos permitieron demostrar que al adquirir información nueva el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho, que se relaciona más con las imágenes y la creatividad, por lo que las palabras no tienen una gran incidencia cuando lo que se quiere es enseñar algo nuevo. Gracias a este descubrimiento, la neurodidáctica logró demostrar a los docentes que cuando se busca transmitir información nueva lo mejor es evitar las largas charlas y emplear recursos visuales en la clase.
En el caso de España, las estimaciones han indicado que en la Educación Primaria el 50% del tiempo de clase se dedica a transmitir información de forma verbal, en Educación Secundaria este promedio sube hasta el 60% y en Bachillerato casi del 80%. Por lo tanto, los docentes españoles deben enfrentar un cambio rotundo si buscan seguir las recomendaciones de la neurodidáctica, y buscar estrategias educativas que les permitan sustituir las clases magistrales por mapas conceptuales, gráficos interactivos y vídeos que inciten a la participación del estudiante.




