Probablemente, el mayor interés para la sociedad sobre la investigación científica en volcanes es predecir cuándo podrían ocurrir. Si se avanza en el cuándo y cómo será una futura erupción volcánica, mejor se actúa para salvar vidas y minimizar el impacto de estos desastres naturales en las infraestructuras y el medio ambiente. Comprender los procesos de desgasificación bajo un volcán, desde el magma fuente en profundidad hasta su escape en superficie, y antes de que la erupción ya sea inevitable, son esenciales para este objetivo.
Isla Decepción (Antártida) es un excelente laboratorio natural para este propósito, ya que las observaciones actuales indican que el volcán está activo y la posibilidad de estudiar geoquímicamente sus gases volcánicos ofrece información fundamental sobre su evolución durante el ascenso a la superficie y desde su liberación en el magma profundo. En este contexto, el geólogo de la Universidad de Salamanca Antonio Álvarez Valero dirige, junto al joven profesor de la USAL Marcos García Arias, el proyecto internacional “eruptING”, donde, durante los próximos tres años y en colaboración con científicos de España, Italia, Japón, Nueva Zelanda e Inglaterra, desarrollarán esta línea de investigación que se revela esencial para el monitoreo y control de los sistemas volcánicos activos.
La manera que tiene la ciencia de acceder a este magma profundo para leer la información que ha dejado escrita sobre su funcionamiento es, “a través de los productos volcánicos que las erupciones previas han traído a la superficie. En particular, respecto a los volátiles liberados en profundidad, estudiamos los minerales que los atraparon durante su formación a altas temperaturas y presiones”, explica Álvarez Valero a Comunicación USAL.
El estudio de los volátiles permitirá entender los procesos que controlan la evolución magmática en profundidad y los mecanismos de desgasificación relacionados, ya que, “durante la descompresión, la solubilidad de los gases es distinta en fluidos y en fundidos”.
De entre todos los volátiles habituales (H2O, CO2, H2S) los gases nobles químicamente inertes son “excelentes trazadores de los procesos evolutivos en geología en general y en geoquímica de volcanes en particular”, apunta. Una modificación en sus relaciones isotópicas en reservorios de la superficie terrestre cercanos a volcanes activos puede ser un detector muy temprano de desgasificaciones y, por tanto, de “modificaciones en las cámaras magmáticas de volcanes que pueden desencadenar erupciones”. Algo que ya se ha observado en otros volcanes como el Etna, Monte Ontake o Tagoro.




