La Universidad de Salamanca muestra en una exposición diferentes ejemplos de economía circular de empresas de España y Portugal

El objetivo del proyecto es integrar la economía circular en nuevos modelos de negocio, habilitando espacios para la creatividad, la generación de ideas y la adaptación al cambio que contribuyan a acelerar la transición del modelo lineal al modelo circular, basado en la eficiencia en el uso de los recursos

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Exposición "Buenas Prácticas en Economía Circular"
Exposición "Buenas Prácticas en Economía Circular"

El vicerrector de Investigación y Transferencia, José Miguel Mateos Roco, inaugura en el Edificio Dioscórides la exposición “Buenas Prácticas en Economía Circular UP-CYCLING”. La muestra es resultado del proyecto interreg “Circular LABS. Promoviendo el espíritu empresarial para la economía circular en el espacio ibérico”, liderado por la Escuela de Organización Industrial y en el que participa la Universidad de Salamanca.

El objetivo del proyecto “Circular LABS”, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER a través del POCTEP, es integrar la economía circular en nuevos modelos de negocio, habilitando espacios para la creatividad, la generación de ideas y la adaptación al cambio que contribuyan a acelerar la transición del modelo lineal al modelo circular, basado en la eficiencia en el uso de los recursos. El consorcio investigador está formado por 11 instituciones de España y Portugal.

Con el proyecto Interreg (España-Portugal) “Circular LABS” se pretende integrar y dar visibilidad a diferentes empresas de Castilla y León, Galicia y del norte de Portugal que han integrado la economía circular en su actividad con ideas creativas que se adaptan al cambio, basándose siempre en la utilización sostenible de los recursos. Así, para la muestra se ha seleccionado a 6 empresas diferentes de cada región participante que cumplen con esos requisitos.

La parte de la exposición UP-CYCLING muestra diversos objetos, como vestidos y complementos, realizados con material 100% reciclado a partir de otras prendas; murcielagueras, casas de pájaros y hotel de insectos realizados con residuos de materiales de construcción; además de objetos realizados con plástico reciclado y bobinas gastadas de impresión, entre otros.

A la inauguración han asistido, además del vicerrector, la decana de la Facultad de Biología, Rosario Arévalo; y el profesor F. Javier Melgosa, investigador principal del proyecto “Circular LABS” en la Universidad de Salamanca.

Economía circular, concepto y modelo económico

La economía circular es un concepto económico que se incluye en el marco del desarrollo humano sostenible y cuyo objetivo es conseguir un modelo de producción de bienes y servicios con el menor consumo y desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se trata de implementar una nueva economía, regenerativa y basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía; todo ello respetando los ecosistemas naturales y humanos.

En la mayoría de los casos la economía circular se explica como un modelo económico basado en la regla de múltiples R (Repensar, Rediseñar, Reducir, Redistribuir, Reparar, Reutilizar, Renovar, Recuperar, Reciclar). Asimismo, va más allá al contribuir con la salud global del sistema cambiándolo y basándose siempre en prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, eficientes en el uso de los recursos y que luchan contra el cambio climático y los efectos negativos de las actividades industriales y domésticas, entre otras.

Por eso, a las empresas se plantean nuevas alternativas innovadoras con oportunidades de crecimiento económico y de negocios, inteligentes, sostenibles e integradoras que fomenten la competitividad, que reduzcan las emisiones de carbono, que sean resilientes a largo plazo y que den un valor añadido a los productos para que se puedan mantener en el círculo económico el mayor tiempo posible y evitando la generación de residuos.

Buenas prácticas de economía circular

Son aquellas iniciativas puestas en marcha en la empresas u organizaciones que contribuyen de forma significativa y relevante, tanto cualitativa como cuantitativamente, a los principios de la economía circular. Las buenas prácticas, o casos de éxito, podrán incluir productos o servicios, pero también procedimientos o sistemas de gestión, así como proyectos de investigación e innovación.

A modo orientativo, deben cumplir uno o varios de los siguientes requisitos:

  • Minimizar la necesidad de consumo de materiales vírgenes desarrollando nuevos modelos de negocio, productos o servicios.
  • Utilizar o contribuir a utilizar materias primas renovables, no tóxicas, compostables.
  • Optimizar el uso de materias primas y la generación de residuos mediante virtualización, ecodiseño o certificaciones estandarizadas.
  • Sustituir la venta de productos por la venta de servicios, el uso por cuotas anuales.
  • Fomentar la durabilidad y modelos de negocio orientados a generar numerosos ciclos de vida de los productos.
  • Fomentar la reparación, actualización, refabricación.
  • Fomentar nuevos ciclos de uso de los productos a través de la venta de segunda mano u otros modelos de negocio.
  • Minimizar o prevenir la producción de residuos.
  • Minimizar o prevenir la utilización de envases y embalajes.
  • Utilizar los residuos propios o materia prima reciclada en sus procesos de producción.
  • Intercambiar subproductos para su uso como materia prima o producto.
  • Transformando los residuos en productos.
  • Reutilizando los productos para un fin distinto al original, prolongando su vida útil.
  • Fomentar la simbiosis y cooperación industrial para compartir o intercambiar materias primas, logística, energía.

Desde el punto de vista cuantitativo, estas buenas prácticas deben tener un impacto significativo sobre un producto, servicio o la actividad empresarial global.

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